Archive | febrero, 2013

Experimento cognitivo

26 Feb

Hace unos días me topé con uno de esos vídeos curiosos que circulan por internet que dejan cierto poso. Se me ha venido a la cabeza para realizar un pequeño experimento con él y me encantaría que participaras. De cara al coaching y la inteligencia emocional, también la vida virtual nos ofrece aprendizajes que no están en los libros.

Lo mismo lo has visto ya, pero en cualquier caso te propongo que antes de darle al “play”, enciendas el modo consciente de tus pensamientos, en formato narrador en tercera persona interior. Es decir, que pruebes a anotar mentalmente la clase de pensamientos que te vienen a la cabeza tal y como surgen, sin juzgar ni ponerles etiquetas de buenos o malos.

Y sin más dilación, el vídeo. Para lo que nos concierne, apenas 2 minutos de atención activa:

¿Curioso? ¿Qué te ha parecido? ¿Con qué clase de pensamientos te has encontrado? ¿Son frecuentes? ¿Actúas en base a ellos?

En mi caso, entretejidas junto con expresiones de sorpresa, curiosidad y cierto apoyo, había otras más enjuiciadores del tipo: “vaya pintas”, “menudo pintor de brocha gorda”, “sí sí, mucho arte”… incluso un segundo antes de que el autor diera la vuelta al lienzo hubo alguno por ahí de “vamos, igualito… qué artista”. Y acto seguido un zas en toda la boca inapelable, sabroso. En mi caso, para los sarcasmos e ironías limitantes.

¡Gracias!

A ver, tengamos claro que tener esta clase de pensamientos enjuiciadores no me convierte automáticamente en un mal pensado. En términos de coaching y psicología cognitiva, es bueno ser consciente de ellos para generar otros más saludables. Sin negar que somos una mezcla de luces y sombras y que tampoco queremos vivir en la casa de la pradera. Precisamente, al ser consciente tendré más poder para contrarrestarlos, limar estas disonancias internas, y actuar en base a otros pensamientos que me permitan mostrar una conducta más efectiva y “ecológica”. Por ejemplo, tener algo más de paciencia para esperar hasta el final y que la otra persona pueda mostrar su talento, pues muchas veces no damos ni dos minutos.

Estas tomas de conciencia son muy importantes para empezar a cambiar ciertos comportamientos que no nos terminan de convencer. Los pensamientos son grandes catalizadores de sentimientos y aplicando un poco de psicología, podemos conseguir que éstos no nos desborden y conseguir resultados más satisfactorios. Unir mente y corazón, por así decir.

Y en el otro lado, cuando nos toca hacer de artistas, ante una entrevista de trabajo o una cita, podemos intuir y anticiparnos a posibles pensamientos enjuiciadores de los otros para prevenir reacciones propias… y, como ha hecho el prota del vídeo, jugar con la sorpresa para dejar a nuestro público con la boca abierta.

A modo de muestreo, ¿quieres compartir tus pensamientos, también sin juicio alguno?

¿Quieres media naranja?

14 Feb

Supongo que serás consciente del día que es. Ya se te haya pasado, ya estés denunciando en las redes sociales que este evento lo inventó El Corte Inglés; disfrutándolo con total indiferencia o con todo listo para agasajar como se merece a tu pichurrín, o pichurrina… hay algo que no cambia: es San Valentín, con todo lo que conlleva.

¡Qué bien!

Qué bien.

Qué bien…

Qué… bien.

Qué… ¿bien?

Habrá tantas reacciones como personas pero, habida cuenta de la proliferación de anuncios de portales de búsqueda de pareja, tanto en tv como en facebook, la importancia del amor y sus sucedáneos en nuestras vidas en innegable.

A raíz de una sorprendente rápida toma de conciencia de una coachee y que ayer por la tarde pusieran el Still Loving You de Scorpions en el super… haré caso a la llamada del destino en forma de reflexión acerca del concepto “media naranja”, que está arraigado en mayor o menor medida en nuestro inconsciente a través de nuestra educación, reforzada por letras musicales de los top ten y con nombres y apellidos gracias al mundo peliculero de Hollywood.

Aquí me despeino y me quito el sobrero de coach. Porque, personalmente… ¡Me da escalofríos!

El lenguaje es poderoso.

Buscar tu media naranja lleva implícito que eres incompleto por ti mismo y debes buscar en otro eso que te falta. Es una forma de ceder a otra persona el poder de estar bien con quien eres y lo que haces. Así, serás feliz si te dice “sí”. Y tremendamente desgraciado si la respuesta es “no”. Y ya no digamos lo que pasa si encadenas una racha de calabazas.

Danger.

A su vez, en la otra cara de la moneda, te cargarás con la responsabilidad de completar a otra persona. Responsabilidad que no te corresponde por mucho que quieras a alguien. Y a ver  cuál es la mitad que te ha tocado en suerte… En definitiva, esto agota, aburre y conlleva el riesgo de que te pierdas en el intento.

Seguro que sabes de qué hablo.

A menudo, esto desemboca en conflictos o relaciones tóxicas, basadas en el déficit, en las que a la larga ambos pierden algo aunque a corto plazo obtengan ciertos beneficios . Y es que, desde esta perspectiva, despuésd  del esfuerzo que significa llevar una relación a buen puerto, en la matemática de su éxito, como mucho ambos serán uno.

Frente a la perspectiva del déficit, prefiero la de la potencia. Estar realmente bien con uno mismo y compartirse para crear algo nuevo. 1+1=11. Tú serás tú, yo seré yo y ambos seremos un nosotros con el que disfrutaremos en dos dígitos.

Puestos a ser una fruta, dejémonos de medias tintas. Apostemos por ser una fruta entera. Con sus pepitas y su piel. Y ya puestos, por encontrar otra fruta para hacer una buena y rica macedonia. Claro que sí.

Con un poco de paciencia y trabajo personal para estar completo, el amor es más posible. No me mires con esa cara. Aunque suene cursilón, ¿a quién no le gusta una buena sesión de arrumacos con alguien especial?

Antes de acabar, aquí va un homenaje muy particular para los más romanticones, siguiendo algunos tópicos del género:

Por supuesto, si este día te produce picores o simplemente ni fu ni fa, también puedes reinventártelo para que signifique algo bueno para ti, como proponen desde aquí:

Y si eres de los que piensas que cualquier amor pasado fue mejor… siempre te quedan los Scorpions:

Miiiauuuuuuu.

¿Qué es para ti este día? ¿Eres media naranja o una fruta entera?

En cualquier caso, sé feliz y hasta el próximo post!

¿Eres o estás?

12 Feb

El que otros idiomas tengan más vocabulario que el castellano no quita para que éste sea rico en matices. Quizá la diversidad cultural dentro de la misma península, amén de tierra allende haya contribuído a ello.

Siempre me hizo gracia la pelea perenne que tienen los guiris con el desglose del verbo “to be” en ser y estar. Sonrío cuando recuerdo a mi amiga Steffie decir “Tu pelo es largo” con un marcado acento holandés. También cuando mi ex americana decía cosas como “Diego está creativo en advertisement”.

Parece que incluso nuestros eruditos no dan un criterio claro para aplicar uno u otro y que sea válido para todos los casos. Casi hay más excepciones que reglas. (En este sentido es interesante http://www.wikilengua.org/index.php/ser/estar).

El caso es que esta confusión tiene su traducción en nuestro día a día. Para el post que me ocupa, me quedaré con la acepción:

Ser hace referencia al estado permanente. Es profundo.

Estar hace referencia a estado pasajero.

A pesar de que sobre el papel la diferencia entre ambos pueda estar clara, a menudo abusamos del “ser” para catalogar a las personas que nos rodean. Apenas nos basta un estar en una situación para rebautizar a alguien según nuestro juicio: es simpático, es alegre, es depresivo o es gilipollas.

El famoso mata a un perro y te llamarán mataperros. Extender el estar al ser.

Empezando porque hombre, no mates perros, en los foros de los expertos en estos temas, se dice, se comenta que bastan 7 segundos para etiquetar a una persona. 7 segundos para convertir a alguien en algo que no necesariamente es. Y que normalmente cuesta bastante más tiempo quitar, si es que alguna vez se quita. Hay etiquetas que son tatuajes, otras yunkes tobilleros. Y sin embargo, lo que creeamos que sea una persona, puede no ser lo que es en realidad. Normalmente somos mucho más de lo que mostramos.

Como ejemplo, aquí está un vídeo de lo que sería un robado (ficticio) una personalidad pública controvertida, en su propia casa: Mourinho. Me ha hecho gracia y me ha gustado porque estoy convencido de que la realidad de su ser tiene más que ver con lo que se intuye en el vídeo que con el personaje que vemos en los medios, y que él mismo tanto ha contribuido a construir. Este vídeo podría ser algo muy real:

 

Creo que alguna utilidad verá en el comportamiento altanero, soberbio y polémico que muestra Mou ante las multitudes… pero tengo la opinión de que podría obtener mejores resultados mostrando más su ser que su personaje, pero que se siente cómodo con esas etiquetas. O cree que le aportan algo que él mismo cree que no tiene, como forma de de avanzar en su carrera y hacer frente a cientos de miles de opiniones sobre él.

¿Tú qué crees? ¿Se te viene a la mente alguien que pueda aplicarse este cuento?

Es cierto que las etiquetas tienen su componente adaptativo, pero cuanto menos, merece la pena ser consciente de las que ponemos… a los demás y a nosotros mismos.

Hay etiquetas que nos impulsan, hay otras que pesan y nos lastran. Hay etiquetas tóxicas, aunque suenen “bien” o “mal”. Ser “brillante” puede hacer tanto daño como ser “egoísta”. Porque si se es, se es todo el tiempo. Siempre. En todas las ocasiones. Y cuando no, es una dolorosa excepción decepcionante o una excepción sospechosa de la que todos desconfían, respectivamente.

Desde la Inteligencia Emocional, las etiquetas bien utilizadas pueden contribuir a que una persona muestre algo que nadie, empezando por él mismo, le ha permitido mostrar. Mal gestionadas, podemos convertirnos en esclavos de las mismas.

Como coach y como persona, a mí me ayuda el saber que puedes estar mostrando cierto comportamiento en una situación determinada o en un contexto, quizá presa de una emoción mal llevada… pero en ningún modo eres así.

El tonto de la clase, el listo de la oficina, el amigo buenazo, el borde de turno, el chulo playa, el pivón, el cachitas, el hipster, la moderna, la creída de la camarera, el desastre del compi de piso… ¿Te has dado cuenta de qué etiquetas tienes? ¿Todas te gustan? ¿Las sientes tuyas? ¿Realmente definen quién eres? ¿O sólo cómo te comportas a veces? ¿Hasta qué punto te convierten en un arquetipo limitante o te hacen crecer?

Y sobre todo, ¿cuánto tiempo eres y cuánto tiempo estás?

4 Feb

Un buen post que cuenta la experiencia directa de alguien que es capaz de reinventarse proponiéndose (y logrando) nuevos retos. Hay formas de buscarse la vida más allá de enviar los cv, casi todas empiezan por empezar a pensar y, sobre todo, hacer algo diferente.

Mucho ánimo Benjamín y mantén esa actitud!

la recacha

fotolibro“Cuando una puerta se cierra otra se abre”. Esta recurrente frase me la repitieron varias veces, con toda la buena intención del mundo, cuando el Ayuntamiento de Montcada i Reixac decidió en diciembre de 2011 que no me renovaría el contrato tras casi seis años de relación laboral. Ha pasado más de un año y sigo en paro. Supongo que ya me puedo incluir en esa tétrica lista de los parados de larga duración, aunque en realidad no estoy desempleado al 100% puesto que conservo mi puesto de profesor de refuerzo escolar en la estupenda Escola Ser & Estar de Badalona, siete horas a la semana. Menos mal…

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