Lunes de Resurrección

1 Abr

Lunes lunero y un grito de Ayyyy en el cielo de media España. Es un Ayyyy lánguido, sin demasiada energía. Perezoso, indolente, hastiado. Inunda las calles y circula a banda ancha en la virtualidad de las redes sociales. Es un Ayyyy que suspira quejicoso.

La queja parece formar parte del mismo ritual de Semana Santa, como las procesiones, la lluvia o Ben Hur. La queja es esa torrija mental, ya un poco rancia, que te comes fuera de temporada. Y en vez de canela, esta vez viene con un cambio de hora. Vamos, que elementos hay de sobra para que cada uno entone sus saetas, Vía Crucis a discreción.

No nos confundamos, este post no es una cruzada contra la queja. Qué va. El coaching de la queja tiene un componente adaptativo. Aplicando un poco de psicología, podemos leerla y ver qué hay detrás, de qué nos está informando. Es la verbalización de un dolor que normalmente va más allá de lo físico. Una situación que no nos gusta, que no es buena para nosotros. Que decimos en alto por si cuela y alguien nos lo soluciona.

La queja puede informar de aburrimiento, miedo, sensación de pérdida, desesperanza… y es bueno expresarla. Lo que ya no es tan bueno son los bucles. A menudo nos quejamos, las compartimos, nos hacemos eco de las de los demás… ¿y luego qué? A menudo, en el mejor de los casos nos conformamos con un cambio de estado, sí, pero de facebook o twitter en forma de comentario mordaz que será reforzado por unos cuantos likes.

Te confesaré una cosa. Durante la semana pasada tenía bastantes ganas de que llegara el lunes. Hoy, justo este momento. Seguir adelante con mis proyectos, volver al tajo. Y sí, ahora también tengo cierta tristeza y morriña por estos cinco días asturianos que me he pegado. ¡A quién no le gusta vivir a cuerpo de rey, estar en buena compañía y hacer cosas interesantes! Pero, ¿es necesario estar de vacaciones para todo ello? ¿Realmente es incompatible cierta rutina con la diversión?

¿No hay nada que puedas hacer para disfrutar más el resto del año? ¿Dejar de vivir para el fin de semana o las vacaciones?

Muchas veces, con la queja recurrente ponemos la responsabilidad de nuestra vida, nuestra felicidad, en manos ajenas: el trabajo, la pareja, los niños, la familia, el jefe, el metro, el coche, el tiempo, la tele, los políticos, dios, el universo, el fútbol, la crisis, Mouriño… La lista podría ser más larga que la entrada de la Guerra de las Galaxias.

Hay quien anda por el mundo como si estuviera condenado, como zombis quejicosos en busca de comer cabezas ajenas. Las quejas pueden ser un virus, tomar forma de grilletes de bola tobilleros que nos dejan sin energía. Como si ya lo hubiéramos intentado todo y hubiéramos fracasado mil veces. Porque “esto es lo que hay”. Sin darnos cuenta, nos generamos un sentimiento de víctima que nos impide hacer cosas nuevas. Esperamos de los demás algo que no nos atrevemos a hacer por nosotros mismos, muchas veces porque no sabemos qué hacer. Estamos tan desconectados de nuestro poder personal que parecemos hojas caídas llevadas por el viento.

¿Has sentido alguna vez que tu vida no te pertenece? ¿Que eres una marioneta? ¿Que no tienes opciones?

Yo sí, y por eso estoy aquí. Me cansé hasta el aburrimiento de mis propias quejas que a la vez me hacían sentir cómodo en mi letrina vital. Dejé de quejarme y actué. Bueno, a veces me quejaba mientras actuaba. Las quejas en su justa medida pueden dar energía.

Y llegados a este punto tengo una buena noticia: el cambio es posible si empiezas a mirar hacia ti mismo. No para buscar culpables. Sí para encontrar tus talentos, desde tu centro y lo que realmente eres. Sintonizar con tu para qué. Lo bueno es que nosotros tenemos la llave de los grilletes, la cura para el virus Z, la decisión última de aceptar o no nuestra situación actual.  Asumiendo que la responsabilidad de lo que nos sucede está en nosotros y no en los demás, seremos mucho más capaces de utilizar incluso vientos desfavorables para llegar a buen puerto…

Pero claro, ¿sabemos cuál es ese puerto al que queremos llegar? Porque ni tu jefe, ni Rajoy, ni Merkel, ni el Papa Francisco y ni siquiera Chuck Norris tienen la respuesta. Por mucho que crean o digan lo contrario, el que mejor lo sabe eres tú. Y tú lo sabes,

Por eso, y con un poco de autobombo, hemos creado un taller que toma forma de viaje. Para empezar a ser más conscientes y tener más herramientas para alcanzar tu felicidad, desde la psicología, el coaching y la inteligencia emocional. Sentirte más dueño de tu vida, dejar de ser una marioneta:

http://www.mentecolectiva.es/Despertar.pdf

despertar-cabecera

Y tú, ¿te quejas mucho? ¿En silencio o en voz alta? ¿Cómo lo verbalizas? ¿A qué haces referencia? En cualquier caso, utilízalas como combustible y empieza a hacer esas cosas que comienzan con “si es que yo no puedo…”. Ya, nadie dijo que el cambio fuera fácil ;)

Pero es posible si inviertes y trabajas en ti mismo, como tan bien lo haces en otras facetas de tu vida.

Levántate con ganas aunque sea lunes. ¡Resucita!

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6 comentarios to “Lunes de Resurrección”

  1. Benjamín Recacha abril 1, 2013 a 22:39 #

    Tengo que decirte que subestimas el poder de Chuck Norris. Hecha esta aclaración, lo segundo que debo decirte es que empezabas a tenerme preocupado ante la falta de nuevo material para caminantes (que no zombies). Y lo tercero, que leyendo tu, una vez más, estupendo artículo, tenía la sensación de que la pantalla me extraía las palabras de mi cerebro para transformarlas en lenguaje binario… Un momento, voy a comprobar que el texto sigue ahí… Sí, efectivamente… Pues va a ser que lo has escrito tú.

    En fin, que con todo este rollo absurdo sólo pretendía mostrar mi absoluto acuerdo con lo que explicas. Conozco a gente que tiene en la queja su razón de ser y es muy cansina. No son zombies, sino auténticos vampiros absorbedores de energía vital. Confieso que en mi vida laboral he pasado épocas en las que me ponía de muy mala leche y sentía que tenía que cambiar de trabajo para no volverme un amargado, porque es la pura verdad que la queja perpetua afecta a la salud. Ahora que estoy en semiparo, y tras unos momentos de incertidumbre, me siento lleno de buenas ideas y ganas de hacer cosas, de sacar adelante mis proyectos. Confío plenamente en mis posibilidades y siento que ahora, más que nunca, soy dueño de mi destino (ya veremos dentro de unos meses…).

    Un abrazo! (y prodígate más, hombre)

    • Diego Caminero abril 2, 2013 a 15:34 #

      Hola!

      jaja

      La verdad es que le tengo cierto resentmiento a Chuck: le intentamos contactar para una campaña publicitaria y el tío no se dignó ni a contestar jaja. Y mira que hasta le enviamos un mensajero que llamara a su puerta para darle un pack. Aunque bien mirado eso es parte de su leyenda. Suerte que no ametralló al mensajero.

      Es tremendo lo de la queja constante, la verdad es que me ponía negro también, más que nada cuando no se hace nada para salir de lo que la provoca. Ahora cuando estoy con un coachee que muestra quejas, soy muy capaz de revertir la situación al humor.

      Comparto tu estado actual! estoy metido en proyectos interesantes y no paro, a veces demasiado. Ahora el reto es administrar el tiempo para compaginar posibles beneficios, realización personal y vida social/personal. Me queda un poquito de refuerzo económico para ser feliz con letras de colores.

      Y sí, prometo prodigarme más, mínimo una vez a la semana, me vi sumergido en un aluvión de trabajo que requirió una semana de desconexión. Ahora me buscaré más tiempo para escribir y leer (te), también me asombra la pequeña comunidad que estamos creando. Es muy reconfortante.

      Así que el Caminante está on the road again, fresquito, con muchas ganas…y muy bien acompañado.

      Muchas gracias Benjamín, como siempre, un abrazo!!

  2. Amalia Quesada abril 2, 2013 a 11:50 #

    Pues si yo también me quejo, pero es que como tú dices, es más fácil quejarse. De lo ajeno a nosotros ya se ocupará alguien y de lo que nos atañe…. pues bueno, ya me ocuparé, ahora no es el momento, es que además tampoco es para tanto, total…. Y si alguien se te acerca y hace de Pepito Grillo intentando echarte una mano..¡ojo! que puede salir “trasquilado”. Claro, luego un día cualquiera, de repente… no eres capaz ni de echar a rodar una albóndiga…Tienes razón caminante:¡Resucitemos y además en lunes!

    • Diego Caminero abril 2, 2013 a 15:36 #

      Total… las cosas son así, qué puedo hacer yo, empezaré cuando empiece el otro… Las quejas nos quitan energía y nos envenenan… Y las albóndigas, pues ninguna como la de la madre, eh?

  3. olivierlecerf abril 4, 2013 a 11:23 #

    Que bien me sienta leer esto. Debo admitir que de algún modo me reconozco en esto.
    Además cuando uno se ve reflejado en este tipo de texto que además esta tan, tan, tan bien escrito, esto levanta de repente un animo, enciende una llama que no veas.
    Me encantaria enstar en Madrid para participar a estos talleres, pero NO ES UNA QUEJA! ;-)

    • Diego Caminero abril 5, 2013 a 11:23 #

      Muchas gracias Oli. Este post nació de lo que hablamos ahí arriba, así que siéntete partícipe de las letras ;). Energía compartida, y que no puedas estar, no significa que en un futuro la realidad sea bien distinta. Ánimo y sigue haciendo cosas bonitas. Un abrazo enooorrrme y espero leerte más!

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