Archivo | junio, 2013

¿Vas de Guerrer@?

27 Jun

Este fin de semana pasado decidí hacer un parón en las clases de fin de semana para dar la bienvenida al verano como se merece, a remojo. Así que lié a unos amigos y a mi hermano para reinaugurar la temporada del apartamento veraniego de mis padres. El tiempo y el agua acompañaron y no podía faltar la visita a un restaurante que para nosotros es un clásico estival más. No en vano llevamos yendo durante veintimuchos años sin falta y su dueño, Enrique, es amigo de la familia.

Hay saludos que se convierten en fórmulas sentidas, tradiciones que no prescriben:

– Ey Enrique, ¡cuánto tiempo! Ya empieza la temporada, ¿cómo estás?

– Bien, aquí, peleando…

Enrique es un Uruguayo elegante de mirada triste, que gusta lucir una sonrisa afable y acogedora. Y ahora parece cansado. Peleando. En un tono impregnado de derrota. Hay muchos Enriques de la vida que luchan, pelean, sobreviven. Nosotros, por ejemplo.

Aunque vivimos en una sociedad “pacificada”, entendiendo por esto que no estallan bombas en los mercados un día sí y otro también y que no hay bandos armados que se tirotean abiertamente en las calles, muchas veces nos empeñamos en vivir en una realidad más propia de entorno de guerra. Y este estado interno guerrero se muestra en un lenguaje bélico digno de las películas de John Wayne. Desde la psicología, el lenguaje que empleamos no es fruto de la casualidad, tiene un gran componente simbólico importante para nosotros.

Deportistas presentados como gladiadores, políticos que siguen incentivando la lucha de clases en uno y otro lado, empresas con estilo organizacional y comunicación propias del ejército,  mercados financieros como campos de batalla que hay que dominar. Sin ir más lejos, en publicidad tenemos brief, el target, la campaña, la estrategia, acciones tácticas… Seguro que te vienen a la mente unas cuantas más de diferentes contextos.

Este lenguaje es la punta del iceberg,  por supuesto que no bastará cambiarlo para hacer un cambio drástico. Muchos lo utilizan como modo de estimular a un equipo o uno mismo. Es una motivación de combustible inestable y poco ecológico. Conviene prestar atención a cuál es nuestro volumen bélico, para no ser cómplices de sus consecuencias en nuestro entorno y nosotros mismos: en general un aumento de la tensión y una alta correlación con trastornos de ansiedad incipientes. Este lenguaje es ideal para convertir granos de arena en cordilleras insalvables y da pie a justificar estilos de gestión y comunicación agresivos que poco bien nos hacen.

A este respecto, para recordar la auténtica guerra, me ha venido a la mente un artículo que leí hace unos días, en el que mostraba un proyecto que recogía rostros de soldados británicos en Afganistán en tres etapas: antes de embarcarse, durante su ejercicio y después. Se puede observar con claridad los resultados de 8 meses de estado de guerra, en sus gestos y miradas:lalagesnowwearethenotdead1 lalagesnowwearethenotdead2lalagesnowwearethenotdead5Incluso recogió algún testimonio que refleja también el cambio de pensamiento durante esas fases:

“No estoy preocupado acerca de lo que va a pasar, al fin y al cabo es mi trabajo”

“Está siendo una experiencia para abrir los ojos”

“Vives con el miedo, con la aprensión y con la duda de qué pasará si me vuelan por los aires”

(Si quieres leer más de este artículo en inglés, puedes hacerlo aquí.) (En este otro link el proyecto completo We Are The Not Dead)

Realmente esos pensamientos se adaptan a una situación de guerra y esos rostros la reflejan. Una realidad horrible que algunos viven en su cotidianidad. Por fortuna, no nosotros.

Ser un espartano, William Wallace o la Teniente O´Neil mola y te da energía puntual… pero a la larga agota, cansa y no se adapta a la realidad que vivimos en la mayoría de los casos. Si ir de guerrer@ forma parte de tu rutina, cuidado. Muchas veces acabará dejándonos vacíos, con el síndrome de mirar al techo o frustrados sin saber muy bien por qué. Y seguramente con bajas colaterales.

Aquí es donde entran la psicolofía y la inteligencia emocional. En la medida de lo posible, conviene reformular la situación con otras palabras que la definan de un modo más amable, para crear un entorno que favorezca la reducción de la escala bélica y conseguir nuestros objetivos con conductas más “ecológicas”. Ya sabes, por mí y por todos mis compañeros, pero por mí primero.

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Vacacciones

11 Jun

Ooooh sí, ya están aquí. Se pueden sentir incluso por encima de cielos encapotados y ríos desbordados. Es una sensación a prueba de nubes grises y el FMI. Porque, cuando llegue el momento, esperamos que el sol esté ahí y que nuestro jefe se quede tranquilito y bien lejos de nuestro espacio tiempo. Y, definitivamente, ya queda menos.

Vacaciones. Para unos serán hacer algo realmente interesante, historias que contar por las buenas o por las malas. A otros les bastará con dejar de hacer lo que sea que les quite el sueño por las noches. Hay vacaciones de escape, vacaciones de compromiso, vacaciones que son un premio y vacaciones que son un auténtico castigo. Incluso hay quien ya se planifica las vacaciones de las vacaciones. Too much.

Mirando un poco hacia atrás, dos años, al menos para mí las vacaciones fueron algo más que un descanso.

En 2011 tuve la “suerte” de disponer de un mes y medio de vacaciones, dado que el año anterior sólo me había cogido medio mes. Así que aproveché para pillarme un mes entero, por primera vez en 10 años de vida laboral como creativo publicitario. Hice de todo y me lo pasé de lujo. Desconecté de verdad y me alejé lo suficiente de mi rutina para plantearme seriamente algunas cosas:

¿Cómo era posible que amigos que no estaban de vacaciones estuvieran menos estresados que yo estando de vacaciones? ¿Por qué la idea de volver a un trabajo que se supone divertido me aburría terriblemente? ¿Cómo era posible que me hubiera olvidado tanto de un ocio más sano y más real que la búsqueda de reconocimiento y el postureo típico de los saraos publicitarios? ¿A dónde me conducía un trabajo que se adueñaba de mi tiempo, mis fines de semana y una media de tres horas extra al día?

Y había más, claro. Por fortuna, también hubo respuestas y decidí atreverme a dar un giro a mi carrera profesional, un giro que incluyera más espacio a mi vida personal. Cuando no quieres ser como tus jefes, algo hay. Decidí que mi trabajo era incompatible con la vida que quería vivir. Y en el fondo era yo el que aceptaba las reglas.

Así que llegué de las vacaciones con ganas de jugar a otro juego. Aún con un propósito todavía un tanto difuso, decidí reconectarme con mi carrera de Psicología a través de un master en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL. Al fin y al cabo lo había estado aplicando y esas vacaciones me dieron la energía y el convencimiento suficiente para apostar.

Y es que las vacaciones son un excelente momento para conectar con lo que realmente te gusta y quieres de la vida. En la mayoría de los casos, serán sensaciones extrapolables a otros campos y momentos de tu vida. En mi caso, libertad, amistad, diversión, familia, hacer las paces con uno mismo, espacio para la pareja… en definitiva, opciones. Y ganas de ponerme a ello.

Yo tuve la suerte de disponer de un mes para que todo esto se tradujera en algo. Me hubiera resultado difícil en menos tiempo. Como que tardas una semana en desconectar y antes de que te des cuenta ya estás pensando en la vuelta. Y qué rabia el tiempo perdido y empezar las vacaciones con la cabeza en otra parte, ¿eh?

En otros posts, a estas alturas, me estaría despidiendo con alguna pregunta lanzada al aire. Esta vez me gustaría dar una opción para maximizar tu tiempo, para divertirte a la vez que disfrutas de tu espacio para replantearte la nueva temporada sin comeduras de cabeza. Más allá del autobombo, se trata de un taller de Inteligencia Emocional para clarificar objetivos vitales y vivir el presente, que tendrá lugar del 28 al 30 de Junio. En colaboración con Mente Colectiva y cuyo programa puedes ver aquí. Y la conjunción de psicología con creatividad publicitaria han dado lugar a una modesta campañita:

despertar espacio despertar compañía despertar tiempo despertar sol

Un taller para disfrutar las sensaciones de las vacaciones todo el año en vez de un mes diseminado en semanas. No tienen por qué ser cambios de 180º. Tampoco mareos de los 360º. Basta empezar por algo que sea significativo para ti. Huir de las preguntas también te alejará de las respuestas que necesitas.

Independientemente del taller, las vacaciones se disfrutan mucho más si sabes que después te espera un objetivo movilizador que tengas en mente. ¿Lo tienes?

Aquarius, bebida oficial de los políticos

4 Jun

Ahora que parece que el Congreso va a dejar de subvencionar el alcohol de alta graduación, parece que los señores diputados ya tienen una bebida a la que aferrarse. Ahora que se acabó el gin tonic a precio de garrafón 2×1, ¿entrarán nuestros políticos en la Era Aquarius?

Y es que la marca sigue ahondando en su visión isotónica de la realidad en que vivimos para no perder la fe en el ser humano. Primero nos pregonaron su ideario a lo Rafael style, recientemente enarbolaron el apadrinamiento rural y ahora esto:

Ooooh sí, los políticos. ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Por mi parte, sensaciones agriamargas.

Claro, cuando uno escucha y piensa en políticos se nos vienen a la cabeza caras, a veces nombres y todo, muy distintos a los que se presentan en el spot. Son los que vemos todos los días en televisión, los que dan voz a titulares que nos exasperan y ponen a prueba nuestra inteligencia emocional.

Muchos tenemos la impresión de que los políticos están cada vez más desconectados de la realidad que crean e imponen, erigiéndose en portavoces de un pueblo que habla un lenguaje distinto y quiere otras cosas. Parece que actúan como déspotas nada ilustrados, caricaturas políticas de una oligarquía democrática. Ellos siempre ganan y de una forma u otra siempre tienen la razón y entienden el mensaje que les queremos dar, por mucho que ni nosotros lo sepamos.

Claro que, si calificamos al todo por aquellas partes que más salen en la prensa, podemos colocar etiquetas que no se corresponden con el trabajo diario de políticos, que nosotros desconocemos, pero quizá sean bien conocidos, ya no sólo por sus votantes, sino por el conjunto de vecinos. Y por este lado va el spot.

Mirado con psicología, ambas verdades pueden coexistir, pues en la vida misma conviven realidades que moralmente serían excluyentes. Ambas perspectivas están en la palabra “políticos”, aunque con diferentes pesos. ¿Cuál pesa más para ti? Pues seguro que no me equivoco mucho si digo que la mismo que a mí.

Pero, ¿hasta qué punto me apetece que una marca haga un lavado de cara a este colectivo? ¿Por qué no a los taxistas? ¿O los carniceros?

Por un lado, me parece una apuesta oportunista, en todos los sentidos de la palabra, que recoge un buen insight que pasea por las calles. Además, sin duda es valiente. A la hora de mantener una conversación, a todos nos han aconsejado evitar la política y la religión. Convención social que también actúa como máxima en el mundo publicitario… uy cuidado con qué asocias una marca. Así, es innegable que es una apuesta arriesgada en comunicación de marca. Me gusta la valentía, aún de refilón.

Por otro lado, no deja de ser una apuesta banal, fácil, en una situación que no está para muchas bromas. Está muy bien la idea de ese homenaje al político desconocido, pero si no van más allá con acciones reales que suban de escalafón para tocar la fibra de alguna manera a los gerifaltes, para mí será como ir de “social”, pero a modo chiste, gotas en el desierto.

Está genial que inciten a la reflexión de no juzgar al todo por la parte. Pero si no buscan también una reflexión que incite al cambio en la otra parte de este proceso de comunicación, los políticos, será una apuesta de postín. Por ejemplo, que hagan una campaña para que esos Pedro, Elena y Ramón, si tan buenos son y tanto hacen, encabecen las listas y renueven un poco el aire viciado político actual, que es como ver distintas series con los mismos protagonistas, cada vez menos creíbles. En este caso, quiero una propuesta valiente de verdad, un Aquarius que sepa a algo.

Sinceramente, creo que hay un cansancio generalizado tanto en el ciudadano como en el comprador… porque a fin de cuentas, somos los mismos.

Y a ti, ¿qué te parece? ¿entras o sales de la Era Aquarius?

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