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Los abuelos no la saben meter

14 Nov

A fe que no es fácil de huir el tema de moda en Madrid. Se ve, se huele, se palpa. Hacía mucho que no me encontraba con la Señora Basura. Más o menos desde Fraggel Rock . Y ya sabes que es un clásico el no ver a alguien en años y en pocos días encontrarte a ese alguien repetidas veces en los sitios más insospechados. Algo así sucede con la Señora Basura, sólo que es en cada esquina y a todas horas. Es un poco cansino y a Mr. Hyde le dan ganas de darle a la botella, para qué vamos a decir otra cosa.

Así que por un momento huyamos de la basura capitalina, en espera que hagan su aparición estelar las ratillas cantarinas.

Hoy traigo un post cortito, en formato vídeo de una acción curiosa y bastante divertida, un digno experimento urbano acerca de jugar con los prejuicios. Psicología e inteligencia emocional de cancha de asfalto. Imaginaos una de estos partidos callejeros americanos y los clásicos chuleras de barrio en formato negro de dos metros jugando un partido. Hasta que uno de ellos se lesiona y piden que entre alguien del público. Todo es normal excepto que el que recoge el guante es un viejales que se tira hasta los calcetines sin tocar aro. ¿Qué crees que sucede?

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Aquarius, bebida oficial de los políticos

4 Jun

Ahora que parece que el Congreso va a dejar de subvencionar el alcohol de alta graduación, parece que los señores diputados ya tienen una bebida a la que aferrarse. Ahora que se acabó el gin tonic a precio de garrafón 2×1, ¿entrarán nuestros políticos en la Era Aquarius?

Y es que la marca sigue ahondando en su visión isotónica de la realidad en que vivimos para no perder la fe en el ser humano. Primero nos pregonaron su ideario a lo Rafael style, recientemente enarbolaron el apadrinamiento rural y ahora esto:

Ooooh sí, los políticos. ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Por mi parte, sensaciones agriamargas.

Claro, cuando uno escucha y piensa en políticos se nos vienen a la cabeza caras, a veces nombres y todo, muy distintos a los que se presentan en el spot. Son los que vemos todos los días en televisión, los que dan voz a titulares que nos exasperan y ponen a prueba nuestra inteligencia emocional.

Muchos tenemos la impresión de que los políticos están cada vez más desconectados de la realidad que crean e imponen, erigiéndose en portavoces de un pueblo que habla un lenguaje distinto y quiere otras cosas. Parece que actúan como déspotas nada ilustrados, caricaturas políticas de una oligarquía democrática. Ellos siempre ganan y de una forma u otra siempre tienen la razón y entienden el mensaje que les queremos dar, por mucho que ni nosotros lo sepamos.

Claro que, si calificamos al todo por aquellas partes que más salen en la prensa, podemos colocar etiquetas que no se corresponden con el trabajo diario de políticos, que nosotros desconocemos, pero quizá sean bien conocidos, ya no sólo por sus votantes, sino por el conjunto de vecinos. Y por este lado va el spot.

Mirado con psicología, ambas verdades pueden coexistir, pues en la vida misma conviven realidades que moralmente serían excluyentes. Ambas perspectivas están en la palabra “políticos”, aunque con diferentes pesos. ¿Cuál pesa más para ti? Pues seguro que no me equivoco mucho si digo que la mismo que a mí.

Pero, ¿hasta qué punto me apetece que una marca haga un lavado de cara a este colectivo? ¿Por qué no a los taxistas? ¿O los carniceros?

Por un lado, me parece una apuesta oportunista, en todos los sentidos de la palabra, que recoge un buen insight que pasea por las calles. Además, sin duda es valiente. A la hora de mantener una conversación, a todos nos han aconsejado evitar la política y la religión. Convención social que también actúa como máxima en el mundo publicitario… uy cuidado con qué asocias una marca. Así, es innegable que es una apuesta arriesgada en comunicación de marca. Me gusta la valentía, aún de refilón.

Por otro lado, no deja de ser una apuesta banal, fácil, en una situación que no está para muchas bromas. Está muy bien la idea de ese homenaje al político desconocido, pero si no van más allá con acciones reales que suban de escalafón para tocar la fibra de alguna manera a los gerifaltes, para mí será como ir de “social”, pero a modo chiste, gotas en el desierto.

Está genial que inciten a la reflexión de no juzgar al todo por la parte. Pero si no buscan también una reflexión que incite al cambio en la otra parte de este proceso de comunicación, los políticos, será una apuesta de postín. Por ejemplo, que hagan una campaña para que esos Pedro, Elena y Ramón, si tan buenos son y tanto hacen, encabecen las listas y renueven un poco el aire viciado político actual, que es como ver distintas series con los mismos protagonistas, cada vez menos creíbles. En este caso, quiero una propuesta valiente de verdad, un Aquarius que sepa a algo.

Sinceramente, creo que hay un cansancio generalizado tanto en el ciudadano como en el comprador… porque a fin de cuentas, somos los mismos.

Y a ti, ¿qué te parece? ¿entras o sales de la Era Aquarius?

Del hoyo al pensamiento lateral

30 May

El post anterior invitaba a tomar conciencia de dónde estamos ahora a través de visualizar una situación que a muchos provoca rechazo y mal cuerpo.  Es bueno ser capaz de anticipar esos momentos porque ya vimos que pueden ser fuente de reencuandres, permitiéndonos afrontar el ahora desde otro punto de vista que nos facilite un cambio de actitud, a través del cual dispongamos de más opciones.

Por fortuna, todo es entrenable y tenemos a nuestro alcance  multitud de estímulos de los que extraer conclusiones. Estamos rodeados de metáforas andantes y virtuales. Y también desde el sentido del humor podemos extraer reflexiones de lo que nos sucede… o lo que les sucede a otros. Por ejemplo este vídeo que tomo prestado del muro de mi amigo Hugo:

Pasen y vean a un buen hombre con su scooter:

Además de una sonrisa en la cara por una secuencia digna del Coyote en su moto Acme, a mí me dio que pensar en cómo muchas veces me he obcecado, emperrado en el camino en apariencia más corto o simplemente porque sí. He caído en la piedra una, dos, tres y las veces que fueran necesarias hasta caer en el hoyo. Sin ver las numerosas señales que me avisaban y sin aceptar la ayuda o el feedback de nadie. Actuando desde la rabia, el orgullo o la venganza. A veces he necesitado hoyos más que piedras para darme cuenta de que así no. !Incluso he necesitado caer varias veces en el hoyo!

Quizá a ti te haya recordado alguna otra situación. Quizá pienses que he tomado alguna clase de psicotrópico. O esté colocando esa etiqueta despreciativa de “autoayuda barata” (habrá post de esto en un futuro). El caso es que esta capacidad tiene mucho que ver con el bienestar mental a través de la creatividad. Y como diría un buen yankee de manual, funciona.

Personalmente, este vídeo me permite reírme un poco de mí mismo de una forma sana y a la vez que en mi cerebro se crean nuevas conexiones neuronales a través de lo que veo, pienso y siento. Si las trabajo, (porque hay que trabajarlas), estaré generando nuevas estrategias para no caer en el hoyo o en la piedra otra vez.

Investigaciones en el campo de la Psicología, por ejemplo las llevadas a cabo por la doctora Shelley Carson de Harvard, denominan a esta capacidad como Absorción: un estado perceptivo del cerebro en el que estamos abiertos a la información generada en nuestro entorno a la vez que estamos conectados con la procedente del nuestro interior. Esto tiene mucho que ver con el famoso pensamiento lateral, al ser capaz de percibir lo que los demás no ven en el mundo que nos rodea. Además, seremos capaces de recoger la información simbólica que necesitamos para dar sentido a nuestra experiencia subjetiva.

Las investigaciones concluyen que desde la Absorción, “el cerebro que se deja cautivar por la novedad de los objetos cotidianos presenta mayores probabilidades de ver el entorno de un modo innovador y creativo”.

Y yo añado que es un estado óptimo para generar alternativas, solucionar problemas y alcanzar retos. Es un paso para integrar hemisferio derecho e izquierdo, inteligencia emocional y psicología cognitiva. ¿Te animas a echar otro vistazo al vídeo para ver si te despierta algo nuevo? En cualquier caso, vives en un mundo rico en estímulos para entrenar esta capacidad el tiempo que quieras. Incluso de la película más infumable podrás llevarte algo.

¿No te lo crees? ¡Haz la prueba!

RIP RIP Hurra!!

23 May

Que la vida es frágil no es ningún secreto. Una tarde como otra cualquiera, sales de trabajar tranquilamente y te dispones a vaciarte una señora birra en el bar de al lado con los colegas, hasta que aparecen dos enajenados que acortan tu vida drásticamente a machetazos.

El fin de tus días se convierte en noticia y cientos de miles de personas, entre atónitas e incrédulas, contemplan cómo uno de tus asesinos habla a una cámara que pasaba por allí, con una pasmosa tranquilidad de palabras ensangrentadas.

Sin querer, te conviertes en otro símbolo anónimo más de nosequé guerra. Y tu vida acaba tan repentinamente como empezó. Con más probabilidades aún si estás fuera de esta burbuja afortunada que es Occidente.

La muerte está en nuestras vidas como una cotidianidad no deseada, un secreto a voces que pasa de puntillas con su guadaña. Para todos los que estamos leyendo esto ahora, la muerte es algo que les pasa a los demás. De momento. Nos basta con hacer zapping vital.

Hubo un tiempo en que abracé el Negro, mucho antes de Juego de Tronos. Subido a lomos del death metal, me costaba aceptar el continuo vida-muerte, un poco encontrar el sentido, el para qué de todo esto.

Sí, ya sé que suena muy filosófico y no, no voy a evangelizar acerca de algún Dios en el que no creo. Pero sí creo en el poder movilizador del propósito y el para qué. Y aquí un vídeo curioso, a ver qué te inspira:

A mí, que la vida es una línea con un principio y un final. Ser realmente consciente de que nuestros días están contados, puede ser una excelente fuente de motivación.

Es como cuando ves por la calle a alguien despeinado y tú te peinas. O cuando ves a alguien encorvado a causa de su chepa y tú te pones recto como un palo. La muerte puede tener este papel, nos espeja la realidad que nos espera, aunque nos asuste porque no somos dueños de ella. Sin embargo, sí podemos ser dueños de lo que hacemos cada día.

Un amigo y compañero de trabajo de mi época publicitaria tiene la fuerte creencia de que un día que pasa es un día menos para hacer algo grande. Y gracias a ello ha progresado mucho en su profesión, que es donde él ha enfocando esa grandeza. Ha recogido premios grandes y está en una agencia de las grandes. Se esfuerza por vivir su grandeza todos los días. Y por supuesto, también tiene sus carencias.

Por mucho que a veces nos empeñemos en lo contrario, somos una simbiosis de luces y sombras. Simbiosis entre impulsos vida y muerte, en un continuo. Porque una relación parasitaria de uno u otro lado, nos puede convertir en un insípido Ned Flanders santurrón o, por el contrario, en una máscara correosa y afilada, ideal para pinchar globos ajenos. El lado oscuro es tentador. A todos nos gustan los “malos” que dan juego, pero cuidado con el exceso de ácido. Quema.

Todos conocemos casos de gente que ha dado un giro importante después de un accidente o una enfermedad grave. También puede suceder cuando lo vemos en la piel de alguien muy querido. Es cuando la vida misma te planta en la cara una pregunta: ¿Si te fueras a morir mañana, seguirías haciendo lo que estás haciendo ahora? Vale, y ahora más allá de esas imágenes de viajes, fiestas y orgías… ¿seguirías haciendo lo que has hecho este último año?

Muchos tememos ese momento que se acerca el final, contemplar nuestra vida y decir: ¡madre, qué desperdicio! Que nos queden muchas cosas por tachar de nuestra lista, si es que tenemos lista. Porque no es fácil saber lo que queremos.

Para ello, con un poco de psicología y creatividad, te propongo un ejercicio: escribe tu propio epitafio en 20 palabras. Así, como suena.

epitafio

Más allá de ingenios y bromas, que si te salen, también. Más que tener un epitafio que sea trending topic en twitter, lo mejor es llegar a algo que sea significativo, importante y concreto… para ti. Por mucho que sea plano y ñoño, si es lo que quieres, vale. ¿Cómo quieres que te recuerden? ¿Qué te gustaría poder decir? ¿Hay algo que quieras dejar? Exprésate en 20 palabras, para que cada una cuente, porque la vida misma es el elegir en qué empleas tu tiempo y tus recursos.

Según como lo plantees, la muerte es sólo el principio… para celebrar el resto de tu vida. Y espero que te quede mucho por delante para hacer realidad  tu epitafio.

El valor de los principios

5 Mar

Etiquetar a la crisis en la que llevamos años inmersos de “económica” siempre me ha parecido quedarnos en la punta del iceberg.  Para mí siempre ha sido consecuencia de algo más profundo y que viene de lejos, más allá de estas horribles apreturas coyunturales: los principios.

Como consultor y coach, trabajo mucho la reconexión con los valores, el no todo vale, el sí importa el cómo y el para qué haces las cosas. Tanto a nivel empresarial, institucional y personal.

Son un buen criterio para saber si estás haciendo algo “bien” o “mal”. Si lo que haces, dices y piensas está en consonancia con tus valores, en general irás por buen camino. Más aún si tienes unos principios psicológicos que engloben los derechos humanos.

Hay una gran masa de ciudadanía, en la que yo me encuentro, que demandamos que sean los principios y no los mercados los que dicten las condiciones de nuestras vidas y nuestros éxitos. Algo habrá de cierto en ello cuando las marcas empiezan a hacer especial hincapié en los valores en sus campañas. En psicología, la publicidad es una buena fuente para detectar necesidades sociales desde la comunicación.

Ahora bien, hay un factor clave: la credibilidad. No basta decir algo para que sea verdad. Hoy, las redes sociales dan la vuelta al paradigma “goebbleliano” y ofrecen argumentos variados para que una mentira no se convierta necesariamente en verdad, por mucho que se repita mil veces.

Como ejemplo reciente, aquí tenemos la última campaña de Bankia, a ver qué te parece:

Después de verla, tengo la sensación de que, más que aportar sus valores, están utilizando los míos. Y no precisamente a mi favor. Suena a lavado de cara, a declaración unidireccional de intenciones fatuas (que ni siquiera permite comentarios en youtube) para hacer lo de siempre con otras palabras. Manipulación incluso desde la inteligencia emocional, sin asumir (ni pagar), las consecuencias de sus acciones.

Requiere tiempo recomponer el jarrón de la confianza una vez que éste se ha roto. A veces, volver a los principios requiere un notorio cambio de paradigma y, sobre todo, hechos reales mantenidos a lo largo del tiempo que demuestren la fe en esos principios. Quizá haya que utilizar otro paradigma para subir el valor de unas acciones que han caído un 90%. Mantener la apuesta aunque ocasione pérdidas económicas temporales. Capitalismo  vale, pero social. Que haga balance no de año en año, sino en plazos más largos. Que permitan crear otras reglas de juego.

¿Utopía?

Como ciudadanos, tenemos más poder del que muchas veces creemos y en el fondo, nos necesitan mucho más que nosotros a ellos. Aquí otro punto de vista de la misma acción:

Y hablando de principios, a modo de homenaje, no podía faltar este vídeo con la espectacular presencia y voz de Pepe Sancho:

Y para ti, ¿los principios son importantes? ¿eres consciente de los tuyos? ¿actúas en base a ellos? ¿cuánto valen?

Experimento cognitivo

26 Feb

Hace unos días me topé con uno de esos vídeos curiosos que circulan por internet que dejan cierto poso. Se me ha venido a la cabeza para realizar un pequeño experimento con él y me encantaría que participaras. De cara al coaching y la inteligencia emocional, también la vida virtual nos ofrece aprendizajes que no están en los libros.

Lo mismo lo has visto ya, pero en cualquier caso te propongo que antes de darle al “play”, enciendas el modo consciente de tus pensamientos, en formato narrador en tercera persona interior. Es decir, que pruebes a anotar mentalmente la clase de pensamientos que te vienen a la cabeza tal y como surgen, sin juzgar ni ponerles etiquetas de buenos o malos.

Y sin más dilación, el vídeo. Para lo que nos concierne, apenas 2 minutos de atención activa:

¿Curioso? ¿Qué te ha parecido? ¿Con qué clase de pensamientos te has encontrado? ¿Son frecuentes? ¿Actúas en base a ellos?

En mi caso, entretejidas junto con expresiones de sorpresa, curiosidad y cierto apoyo, había otras más enjuiciadores del tipo: “vaya pintas”, “menudo pintor de brocha gorda”, “sí sí, mucho arte”… incluso un segundo antes de que el autor diera la vuelta al lienzo hubo alguno por ahí de “vamos, igualito… qué artista”. Y acto seguido un zas en toda la boca inapelable, sabroso. En mi caso, para los sarcasmos e ironías limitantes.

¡Gracias!

A ver, tengamos claro que tener esta clase de pensamientos enjuiciadores no me convierte automáticamente en un mal pensado. En términos de coaching y psicología cognitiva, es bueno ser consciente de ellos para generar otros más saludables. Sin negar que somos una mezcla de luces y sombras y que tampoco queremos vivir en la casa de la pradera. Precisamente, al ser consciente tendré más poder para contrarrestarlos, limar estas disonancias internas, y actuar en base a otros pensamientos que me permitan mostrar una conducta más efectiva y “ecológica”. Por ejemplo, tener algo más de paciencia para esperar hasta el final y que la otra persona pueda mostrar su talento, pues muchas veces no damos ni dos minutos.

Estas tomas de conciencia son muy importantes para empezar a cambiar ciertos comportamientos que no nos terminan de convencer. Los pensamientos son grandes catalizadores de sentimientos y aplicando un poco de psicología, podemos conseguir que éstos no nos desborden y conseguir resultados más satisfactorios. Unir mente y corazón, por así decir.

Y en el otro lado, cuando nos toca hacer de artistas, ante una entrevista de trabajo o una cita, podemos intuir y anticiparnos a posibles pensamientos enjuiciadores de los otros para prevenir reacciones propias… y, como ha hecho el prota del vídeo, jugar con la sorpresa para dejar a nuestro público con la boca abierta.

A modo de muestreo, ¿quieres compartir tus pensamientos, también sin juicio alguno?

¿Eres o estás?

12 Feb

El que otros idiomas tengan más vocabulario que el castellano no quita para que éste sea rico en matices. Quizá la diversidad cultural dentro de la misma península, amén de tierra allende haya contribuído a ello.

Siempre me hizo gracia la pelea perenne que tienen los guiris con el desglose del verbo “to be” en ser y estar. Sonrío cuando recuerdo a mi amiga Steffie decir “Tu pelo es largo” con un marcado acento holandés. También cuando mi ex americana decía cosas como “Diego está creativo en advertisement”.

Parece que incluso nuestros eruditos no dan un criterio claro para aplicar uno u otro y que sea válido para todos los casos. Casi hay más excepciones que reglas. (En este sentido es interesante http://www.wikilengua.org/index.php/ser/estar).

El caso es que esta confusión tiene su traducción en nuestro día a día. Para el post que me ocupa, me quedaré con la acepción:

Ser hace referencia al estado permanente. Es profundo.

Estar hace referencia a estado pasajero.

A pesar de que sobre el papel la diferencia entre ambos pueda estar clara, a menudo abusamos del “ser” para catalogar a las personas que nos rodean. Apenas nos basta un estar en una situación para rebautizar a alguien según nuestro juicio: es simpático, es alegre, es depresivo o es gilipollas.

El famoso mata a un perro y te llamarán mataperros. Extender el estar al ser.

Empezando porque hombre, no mates perros, en los foros de los expertos en estos temas, se dice, se comenta que bastan 7 segundos para etiquetar a una persona. 7 segundos para convertir a alguien en algo que no necesariamente es. Y que normalmente cuesta bastante más tiempo quitar, si es que alguna vez se quita. Hay etiquetas que son tatuajes, otras yunkes tobilleros. Y sin embargo, lo que creeamos que sea una persona, puede no ser lo que es en realidad. Normalmente somos mucho más de lo que mostramos.

Como ejemplo, aquí está un vídeo de lo que sería un robado (ficticio) una personalidad pública controvertida, en su propia casa: Mourinho. Me ha hecho gracia y me ha gustado porque estoy convencido de que la realidad de su ser tiene más que ver con lo que se intuye en el vídeo que con el personaje que vemos en los medios, y que él mismo tanto ha contribuido a construir. Este vídeo podría ser algo muy real:

 

Creo que alguna utilidad verá en el comportamiento altanero, soberbio y polémico que muestra Mou ante las multitudes… pero tengo la opinión de que podría obtener mejores resultados mostrando más su ser que su personaje, pero que se siente cómodo con esas etiquetas. O cree que le aportan algo que él mismo cree que no tiene, como forma de de avanzar en su carrera y hacer frente a cientos de miles de opiniones sobre él.

¿Tú qué crees? ¿Se te viene a la mente alguien que pueda aplicarse este cuento?

Es cierto que las etiquetas tienen su componente adaptativo, pero cuanto menos, merece la pena ser consciente de las que ponemos… a los demás y a nosotros mismos.

Hay etiquetas que nos impulsan, hay otras que pesan y nos lastran. Hay etiquetas tóxicas, aunque suenen “bien” o “mal”. Ser “brillante” puede hacer tanto daño como ser “egoísta”. Porque si se es, se es todo el tiempo. Siempre. En todas las ocasiones. Y cuando no, es una dolorosa excepción decepcionante o una excepción sospechosa de la que todos desconfían, respectivamente.

Desde la Inteligencia Emocional, las etiquetas bien utilizadas pueden contribuir a que una persona muestre algo que nadie, empezando por él mismo, le ha permitido mostrar. Mal gestionadas, podemos convertirnos en esclavos de las mismas.

Como coach y como persona, a mí me ayuda el saber que puedes estar mostrando cierto comportamiento en una situación determinada o en un contexto, quizá presa de una emoción mal llevada… pero en ningún modo eres así.

El tonto de la clase, el listo de la oficina, el amigo buenazo, el borde de turno, el chulo playa, el pivón, el cachitas, el hipster, la moderna, la creída de la camarera, el desastre del compi de piso… ¿Te has dado cuenta de qué etiquetas tienes? ¿Todas te gustan? ¿Las sientes tuyas? ¿Realmente definen quién eres? ¿O sólo cómo te comportas a veces? ¿Hasta qué punto te convierten en un arquetipo limitante o te hacen crecer?

Y sobre todo, ¿cuánto tiempo eres y cuánto tiempo estás?

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