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Del hoyo al pensamiento lateral

30 May

El post anterior invitaba a tomar conciencia de dónde estamos ahora a través de visualizar una situación que a muchos provoca rechazo y mal cuerpo.  Es bueno ser capaz de anticipar esos momentos porque ya vimos que pueden ser fuente de reencuandres, permitiéndonos afrontar el ahora desde otro punto de vista que nos facilite un cambio de actitud, a través del cual dispongamos de más opciones.

Por fortuna, todo es entrenable y tenemos a nuestro alcance  multitud de estímulos de los que extraer conclusiones. Estamos rodeados de metáforas andantes y virtuales. Y también desde el sentido del humor podemos extraer reflexiones de lo que nos sucede… o lo que les sucede a otros. Por ejemplo este vídeo que tomo prestado del muro de mi amigo Hugo:

Pasen y vean a un buen hombre con su scooter:

Además de una sonrisa en la cara por una secuencia digna del Coyote en su moto Acme, a mí me dio que pensar en cómo muchas veces me he obcecado, emperrado en el camino en apariencia más corto o simplemente porque sí. He caído en la piedra una, dos, tres y las veces que fueran necesarias hasta caer en el hoyo. Sin ver las numerosas señales que me avisaban y sin aceptar la ayuda o el feedback de nadie. Actuando desde la rabia, el orgullo o la venganza. A veces he necesitado hoyos más que piedras para darme cuenta de que así no. !Incluso he necesitado caer varias veces en el hoyo!

Quizá a ti te haya recordado alguna otra situación. Quizá pienses que he tomado alguna clase de psicotrópico. O esté colocando esa etiqueta despreciativa de “autoayuda barata” (habrá post de esto en un futuro). El caso es que esta capacidad tiene mucho que ver con el bienestar mental a través de la creatividad. Y como diría un buen yankee de manual, funciona.

Personalmente, este vídeo me permite reírme un poco de mí mismo de una forma sana y a la vez que en mi cerebro se crean nuevas conexiones neuronales a través de lo que veo, pienso y siento. Si las trabajo, (porque hay que trabajarlas), estaré generando nuevas estrategias para no caer en el hoyo o en la piedra otra vez.

Investigaciones en el campo de la Psicología, por ejemplo las llevadas a cabo por la doctora Shelley Carson de Harvard, denominan a esta capacidad como Absorción: un estado perceptivo del cerebro en el que estamos abiertos a la información generada en nuestro entorno a la vez que estamos conectados con la procedente del nuestro interior. Esto tiene mucho que ver con el famoso pensamiento lateral, al ser capaz de percibir lo que los demás no ven en el mundo que nos rodea. Además, seremos capaces de recoger la información simbólica que necesitamos para dar sentido a nuestra experiencia subjetiva.

Las investigaciones concluyen que desde la Absorción, “el cerebro que se deja cautivar por la novedad de los objetos cotidianos presenta mayores probabilidades de ver el entorno de un modo innovador y creativo”.

Y yo añado que es un estado óptimo para generar alternativas, solucionar problemas y alcanzar retos. Es un paso para integrar hemisferio derecho e izquierdo, inteligencia emocional y psicología cognitiva. ¿Te animas a echar otro vistazo al vídeo para ver si te despierta algo nuevo? En cualquier caso, vives en un mundo rico en estímulos para entrenar esta capacidad el tiempo que quieras. Incluso de la película más infumable podrás llevarte algo.

¿No te lo crees? ¡Haz la prueba!

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(Des)propósitos de Año Nuevo

9 May

¿Qué es esto? ¿Un post que se ha colado, perdido del pasado? ¿Acaso no me he enterado de que ya estamos casi enfilando el verano?

Precisamente. Con toda la intención de pasar revista a todo aquello que nos planteamos a principios de año y que aún guarda un regusto a polvorón. Así que propósitos de año nuevo 2013, pónganse firmes antes nuestros ojos, que esto es una inspección sorpresa.

Vaya, ¿qué vemos aquí? ¿Propósitos cachas, bilingües y con los pulmones limpitos? ¿O más bien propósitos que han hecho demasiados brindis al viento? Si quieres, ordénalos por áreas: trabajo, personal, ocio… por fechas de finalización o por apetencia. ¿Tienes muchos o sólo hay una voz que tose incómoda al fondo de la sala? Y, ¿cómo van?

sisifo

Hay propósitos que nos hacen sentir como Sísifo

Yo hasta hace un par de años era de los que a estas alturas tendría un desfile de desarrapados rebeldes, algunos novatos entremezclados con viejos conocidos y otros barbaluengos con nombre y apellidos: meterme en un equipo de basket otra vez, escribir más, escribir mejor, aprender a tocar la guitarra, meterme en un grupo, progresar en mi trabajo, ganar un premio, ir al gimnasio, dar más espacio a mi vida personal, ver más a mis abuelas, salir más al campo, ser más ordenado, cocinar… en fin, todo un ejército de propósitos de terracota oigan.

Evidentemente, me faltaban vidas para llevarlos a cabo. No sé cómo ves los tuyos ahora ahí dispuestos, qué te dicen. A mí, intentar cumplir con la interminable lista me llevaba a dormir muy poco, agotarme y, a medio plazo, frustrarme por no tener suficientes ticks (porque alguno conseguía).

En Coaching, los propósitos toman el nombre de metas y yo estimo que al menos un 60% del éxito en un proceso depende de una correcta formulación de la misma. Algunas conclusiones extraídas de lo que funcionó y lo que no a la hora de afrontarlas:

1.- Tú eliges el momento adecuado para acometer tus metas. Muchas veces nos dejamos llevar y comenzamos en las fechas que tocan, más que en la que realmente apostaríamos. Me explico. Estadísticamente hay tres puntos álgidos en el año en el que nos planteamos nuevos proyectos: año nuevo, septiembre después de las vacaciones del verano (la famosa vuelta al cole) y nuestro cumpleaños. Tenemos marcados esos días como puntos de inflexión y es bueno que sea así… ¡sin olvidarnos de que disponemos de otros 362 para ello!

2.- Proponte algo tuyo, no de los demás. Si dejas de fumar porque algún amigo lo ha dejado, si pierdes peso solamente porque te lo dice tu pareja, si estudias inglés porque parece que es lo que toca… lo más seguro es que no funcione. Hacer las cosas para los demás queda muy bien, pero si no hay una motivación intrínseca que nos empuje, iremos perdiendo fuelle. Elige algo que tengas ganas, que te mueva solo de pensarlo, que te ilumine la cara cuando lo digas.

3.- Busca la necesidad que hay detrás. Necesidad es una palabra de la que solemos huir y no nos gusta. A veces hay algo en nosotros que clama “Yo no necesito nada!”. Otras veces creemos necesitar algo que en el fondo no necesitamos en absoluto. Lo que es irrefutable desde los estudios de la Psicología y la Inteligencia Emocional, es que detrás de todo deseo hay una necesidad que busca ser cubierta. Una buena manera de conectarnos con ella es preguntarnos para qué vamos a hacer algo.

Por ejemplo, un coachee en principio tenía un claro propósito de perder peso. Lo había intentado unas cuantas veces sin éxito. Indagando en el para qué y trabajando algunas cargas emocionales, se dio cuenta que lo que quería con esta meta en apariencia superficial era conseguir una pareja. Y con este para qué en mente decidió trabajar su autoestima, afrontar ciertas creencias limitantes y dotarse de algunas habilidades sociales que le vinieron mejor que intentar ponerse como Brad Pitt.

4.- Ve a por un reto, afronta tu imposible. Es verdad que desde el coaching muchas veces se afirma que todo es posible. Yo no estoy del todo de acuerdo, porque suena a overpromise. La clave es conectar de verdad con uno mismo. Desde nuestro centro nos plantearemos objetivos desafiantes, que nos parezcan imposibles a priori… y que sin duda conseguiremos. Introduce la sorpresa en tu vida, ve a vivirla por ti y para ti. Permítete ser otra parte de ti, descubrir algo nuevo que no esperabas.

5.- Plantea tus metas en positivo. Para nuestra mente no es lo mismo perder peso que estar más delgado. En general, el cerebro sintoniza mejor con el sí que con el no. Muchas veces el no pasa a ser obviado. Es decir, que si te digo que no, ojo, que NO pienses en un elefante rosa volando por cielo moviendo la trompa, seguro que estarás pensando en ese elefante aún ahora mismo. Así, si quiero dejar de fumar, lo que se me vendrá a la mente es “fumar”. Lo mejor será reencuadrar el objetivo en un marco que permita una lectura enfocada en la solución más que en el problema.

6.- Sé muy concreto y conciso. Los avances en neurociencia confirman que cuanto más seamos capaces de definir nuestra meta, ponerle números y acotarla en fechas, más energía tendremos para llevarla a buen puerto. Ser feliz es mucho más vago e impreciso que trabajar de coach y ganar 1500€ al mes el 31 de mayo de 2013. Tampoco son buenas aquellas metas que expresadas parecen un relato corto. Hay una fórmula de 7 +/- 2 palabras para aquellas metas que empiezan por “Yo quiero…” Y funciona bastante bien, haz la prueba.

7.- Es importante que la meta dependa de ti. Es bueno que el conseguirlo, el sí final dependa de nosotros. No quiere decir que renuncies a metas de encontrar un trabajo X o encontrar pareja. Sí que te plantees submetas de modo que tengas tus éxitos que te impulsen igualmente si no obtienes el resultado que deseas. Puedes maximizar tus opciones para optar a un puesto de trabajo y estar contento aunque no te cojan en una entrevista. Hay casos en los que hay muchas variables que condicionan nuestro éxito. Si te lo curras, no hay fracaso, sólo feedback. Perseverar en el cambio es una virtud que a la larga te llevará a conseguir lo que te propones. Practica coletillas como “No lo he conseguido… aún”

8.- Ve a por pocas metas, pero muy significativas. Practica la síntesis y busca el hilo conductor replanteando una meta que recoja un para qué común. Mejor condensar tus energías en un río con mucha agua que en muchos afluentes que se secarán antes de llegar al mar. Por desgracia, no tenemos ni tiempo ni energía infinitas, ésta es una buena forma de optimizar tus recursos.

9.- Crea tu simbolismo. Estar más delgado es más que perder 10 kilos o pesar 80 kilos. Puede ser también aceptar la mejor parte de uno mismo, puede ser dar un primer paso saludable para tener un hijo, puede ser estar como quieres estar, estar en paz. Escribir un relato corto es más que juntar letras y palabras en 10 folios puede ser expresarte, crear tu espacio, compartirte, abrirte al mundo, expandir un talento expresivo familiar que ha estado oculto.

10.- Reajusta tus planteamientos iniciales. Muchas veces no somos realmente conscientes del esfuerzo y el tiempo que requiere algo hasta que nos ponemos a ello. En estos primeros contactos, es bueno permitirse un ligero reajuste para situarnos en un reto alcanzable. Ligero, no vale bajar el listón para que puedas pasarlo andando, eh?

11.- Establece puntos de control y seguimiento. Es importante tanto para estos reajustes anteriores como para tener fechas de referencia que nos motiven y nos pongan un poco de presión sana. También resultará muy gratificante y renovador el comprobar que vamos por buen camino.

Confieso que Caminantes es uno de mis tres propósitos de este año y de momento voy en los plazos que marqué en un comienzo. Es cierto que me gustaría publicar más y dedicar más tiempo a esta familia online, pero de momento estoy centrando en el cumplimiento de otra meta que tiene más prioridad. Así que estoy contento y aún más con las perspectivas que se plantean en el futuro.

Y tú, ¿tienes metas y propósitos? ¿Cómo los llevas? ¿Qué te funciona? ¿Qué cambiarías?

Asturianos por Asturias

24 Abr

Léase el título de este post como extensible a gallegos por Galicia, gaditanos por Cádiz o ese lugar especial que se te viene a la cabeza, con su comunidad o provincia correspondiente.

Este post está dedicado a todos ellos que siguen en esos lugares más pequeños pero igualmente grandes. Quiero decir, que siguen allí más allá de nuestras vacaciones o los fines de semana que tenemos a bien pasar por ellos. Que lo viven y lo mantienen día a día tal cual nos encanta, como parte del ideario al que acudimos cuando estamos saturados de nuestra cotidianidad estresada, el destino de una huida no del todo deseada.

Antes de continuar, me gustaría aclarar que soy uno de esos madrileños sin pueblo ni otra denominación de origen, de esa que cuando vas te dicen que esto es lo mejor del mundo y que no hay otra igual.  Al no tener raíces en este aspecto, soy bastante permeable al valor de lo genuino lejos de las grandes metrópolis (aunque las haya más gargantuescas fuera de España).

En mi caso, mi espíritu se regocija y salta de alegría en tierras norteñas, más hacia el noroeste de nuestra península. Hay tierra que te acoge como si formaras parte de ella. En mi caso Galicia y Asturias se llevan la palma. Hay gente que se cree que soy de allí, de tanto que hablo y que voy.

Quizá por el post bovino anterior, esta semana me he acordado mucho de mi amigo Valen. Valen de Valentín. Valentín hijo de Valentín. Valentín, el gaiteru valiente. No lo digo yo, lo dice él en su propio email. Y está bien que lo diga.

Es muy tentador salir de la caja, ver mundo. Pero, ¿y si lo que uno quiere es quedarse con sus raíces? ¿Y si viajar no es lo que deseo? ¿Y si lo que quiero es sintonizar con la tierra y hacer crecer su tradición? ¿Y eso implica que no vas ver mundo?

Mi amigo Valen, gijonés de toda la vida, lo ha tenido siempre muy claro. Él es músico folk. Toca la gaita, la percusión e incluso un acordeón un tanto ridículo de lo chillón que es. Está en varios grupos y ha sido un digno embajador de su cultura en importantes festivales como Lorient. Incluso ha desfilado atronando por la gran manzana que es Nueva York en San Patricio. Además es profesor de música en varias escuelas y recientemente de un Ayuntamiento. Nada de a dedo, ganador de un concurso más importante que la Ruleta de la Fortuna. Y lo que le queda.

Los Beach Boys del Folk

Los Beach Boys del Folk

No voy a decir que es el más rico, pero desde luego sí es feliz y espero que lo sea aún más según le vayan acompañando los resultados de su trabajo. Valentín ha apostado por vivir su aventura un tanto cerquita. Y personalmente le agradezco todo ello, pues contribuye a que haya un poco menos de desbandada juvenil asturiana. Contribuye a que las cosas cambien manteniendo su espíritu acogedor. Cierto es que habrían de cambiar más cosas por allí, pero eso es otro tema. A veces innovar es reinventar las raíces dentro lo posible. Lo raro es que haya asturianos por Asturias, el éxodo de jóvenes es masivo y eso da que pensar en el futuro de nuestras regiones.

Hoy en día es fácil encender la tele y dejarse llevar por los programas tipo españoles o madrileños por el mundo. Estoy casi seguro que cada canal autonómico tendrá su propia versión del mismo. Con sus correspondientes escenas de vida, nuevas experiencias y diferentes grados de éxito, pero éxito al fin y al cabo. Y entonces apagas la tele, te quedas con el mando en la mano con mirada fija en un punto de la pared de tu casa, que ahora ves tremendamente pequeña y casi hasta con barrotes. La negrura de la pantalla se convierte en un espejo que refleja con exactitud la cara de tonto que se te queda por estar donde estás, por aguantar lo que aguantas.

Dan ganas de meterse en la televisión con lo puesto. Tan potente es el efecto que, tras un programa que hacía foco en Noruega, hubo tal avalancha de españoles yendo a vivir ese sueño que la propia embajada nórdica tuvo que pedir a las autoridades españolas que pusieran freno. Porque la mayoría acabaron en hospicios de caridad, castillos en el aire que se derrumbaron encima de muchos. Y eso duele.

Por eso, no te exilies. Viaja si es lo que quieres. Ve a por un sueño, no huyas a lo loco. Vale, huye, rompe tu parálisis. Pero con un plan que vaya más allá de hoy, mañana o dentro de un año. Evita actuar desde la desesperación. Apuesta por vivir más que sobrevivir, por mucho que a veces toque arremangarse. ¿Cómo quieres estar dentro de cinco años? ¿Y de diez? ¿Y veinte? Empezar a responder a este tipo de preguntas es vital para empezar a encaminarnos a ese horizonte y llegar a nuestro destino.

A veces la respuesta nos queda cerquita. A veces nos lleva al otro lado del mundo. Sin duda Valen tiene esto muy claro y le ha ayudado en su resolución cuanto le ha tocado apretar los dientes. Intento hacer memoria de las veces que le he oído quejarse y no me viene nada a la cabeza. Tiene su horizonte, cree en ello y ha sido muy proactivo para poder vivir de su sueño, con los sacrificios que conlleva.

Y tú, ¿conoces a alguien como Valen? ¿Estás viviendo tu aventura aquí o en el extranjero? ¿Qué sacas en claro de todo ello?

No hubo fin del mundo, ¡pero qué ganas!

26 Dic

Casi sin darnos cuenta ya hemos pasado la Navidad propiamente dicha y tengo la sensación de que he estado de más de celebración del no-fin del mundo que de otra cosa. Papá Noel ha pasado de puntillas aunque, si bien es cierto que no dejó muchas cosas, también lo es que no se llevó nada. Bastante de agradecer viendo cómo están las cosas.

El caso es que me sigue llamando la atención que mucha gente tuviera auténticas ganas de que llegara el fin del mundo. Quizá en forma de meteorito arrasador. O extraterrestres exterminadores entonando el son de paz. O un virus letal. O un virus letal que nos convirtiera en zombies. Quizá el retorno de monos cabalgando megadinosaurios precedidos de un sinfín de desastres naturales cataclísmicos. Y, por qué no, el Apocalipsis Bíblico…

No sé, algo.

Hay ganas de cambio, ganas de dar oportunidad a algo nuevo sin la lacra del presente o del pasado. Todo fin supone un principio para algo o alguien. Una catarsis que nos permitiera hacer borrón y cuenta nueva, al menos sentirnos realmente vivos por sobrevivir, que cada minuto contara, que nuestros corazones volvieran a conectarse con una realidad que fuera más allá de la hipoteca.

Aunque fuera por unos momentos, horas, días… aún a riesgo de empeñar nuestra propia vida en ello. Por ese algo más grande que nosotros mismos.

Yo, si tuviera un botón rojo con gigantesca advertencia que rezara “Ojo, no apretar: FIN DEL MUNDO”, lo apretaría. Y varias veces, por si acaso. Que tiemble Pedro Jota.

A veces nos olvidamos que podemos inventarnos un nuevo princpio cuando nosotros queremos, yo pulso el botón por una realidad que nos permitiera sentirnos más grandes que nuestra cuenta corriente,

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