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Vacacciones

11 Jun

Ooooh sí, ya están aquí. Se pueden sentir incluso por encima de cielos encapotados y ríos desbordados. Es una sensación a prueba de nubes grises y el FMI. Porque, cuando llegue el momento, esperamos que el sol esté ahí y que nuestro jefe se quede tranquilito y bien lejos de nuestro espacio tiempo. Y, definitivamente, ya queda menos.

Vacaciones. Para unos serán hacer algo realmente interesante, historias que contar por las buenas o por las malas. A otros les bastará con dejar de hacer lo que sea que les quite el sueño por las noches. Hay vacaciones de escape, vacaciones de compromiso, vacaciones que son un premio y vacaciones que son un auténtico castigo. Incluso hay quien ya se planifica las vacaciones de las vacaciones. Too much.

Mirando un poco hacia atrás, dos años, al menos para mí las vacaciones fueron algo más que un descanso.

En 2011 tuve la “suerte” de disponer de un mes y medio de vacaciones, dado que el año anterior sólo me había cogido medio mes. Así que aproveché para pillarme un mes entero, por primera vez en 10 años de vida laboral como creativo publicitario. Hice de todo y me lo pasé de lujo. Desconecté de verdad y me alejé lo suficiente de mi rutina para plantearme seriamente algunas cosas:

¿Cómo era posible que amigos que no estaban de vacaciones estuvieran menos estresados que yo estando de vacaciones? ¿Por qué la idea de volver a un trabajo que se supone divertido me aburría terriblemente? ¿Cómo era posible que me hubiera olvidado tanto de un ocio más sano y más real que la búsqueda de reconocimiento y el postureo típico de los saraos publicitarios? ¿A dónde me conducía un trabajo que se adueñaba de mi tiempo, mis fines de semana y una media de tres horas extra al día?

Y había más, claro. Por fortuna, también hubo respuestas y decidí atreverme a dar un giro a mi carrera profesional, un giro que incluyera más espacio a mi vida personal. Cuando no quieres ser como tus jefes, algo hay. Decidí que mi trabajo era incompatible con la vida que quería vivir. Y en el fondo era yo el que aceptaba las reglas.

Así que llegué de las vacaciones con ganas de jugar a otro juego. Aún con un propósito todavía un tanto difuso, decidí reconectarme con mi carrera de Psicología a través de un master en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL. Al fin y al cabo lo había estado aplicando y esas vacaciones me dieron la energía y el convencimiento suficiente para apostar.

Y es que las vacaciones son un excelente momento para conectar con lo que realmente te gusta y quieres de la vida. En la mayoría de los casos, serán sensaciones extrapolables a otros campos y momentos de tu vida. En mi caso, libertad, amistad, diversión, familia, hacer las paces con uno mismo, espacio para la pareja… en definitiva, opciones. Y ganas de ponerme a ello.

Yo tuve la suerte de disponer de un mes para que todo esto se tradujera en algo. Me hubiera resultado difícil en menos tiempo. Como que tardas una semana en desconectar y antes de que te des cuenta ya estás pensando en la vuelta. Y qué rabia el tiempo perdido y empezar las vacaciones con la cabeza en otra parte, ¿eh?

En otros posts, a estas alturas, me estaría despidiendo con alguna pregunta lanzada al aire. Esta vez me gustaría dar una opción para maximizar tu tiempo, para divertirte a la vez que disfrutas de tu espacio para replantearte la nueva temporada sin comeduras de cabeza. Más allá del autobombo, se trata de un taller de Inteligencia Emocional para clarificar objetivos vitales y vivir el presente, que tendrá lugar del 28 al 30 de Junio. En colaboración con Mente Colectiva y cuyo programa puedes ver aquí. Y la conjunción de psicología con creatividad publicitaria han dado lugar a una modesta campañita:

despertar espacio despertar compañía despertar tiempo despertar sol

Un taller para disfrutar las sensaciones de las vacaciones todo el año en vez de un mes diseminado en semanas. No tienen por qué ser cambios de 180º. Tampoco mareos de los 360º. Basta empezar por algo que sea significativo para ti. Huir de las preguntas también te alejará de las respuestas que necesitas.

Independientemente del taller, las vacaciones se disfrutan mucho más si sabes que después te espera un objetivo movilizador que tengas en mente. ¿Lo tienes?

Aquarius, bebida oficial de los políticos

4 Jun

Ahora que parece que el Congreso va a dejar de subvencionar el alcohol de alta graduación, parece que los señores diputados ya tienen una bebida a la que aferrarse. Ahora que se acabó el gin tonic a precio de garrafón 2×1, ¿entrarán nuestros políticos en la Era Aquarius?

Y es que la marca sigue ahondando en su visión isotónica de la realidad en que vivimos para no perder la fe en el ser humano. Primero nos pregonaron su ideario a lo Rafael style, recientemente enarbolaron el apadrinamiento rural y ahora esto:

Ooooh sí, los políticos. ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Por mi parte, sensaciones agriamargas.

Claro, cuando uno escucha y piensa en políticos se nos vienen a la cabeza caras, a veces nombres y todo, muy distintos a los que se presentan en el spot. Son los que vemos todos los días en televisión, los que dan voz a titulares que nos exasperan y ponen a prueba nuestra inteligencia emocional.

Muchos tenemos la impresión de que los políticos están cada vez más desconectados de la realidad que crean e imponen, erigiéndose en portavoces de un pueblo que habla un lenguaje distinto y quiere otras cosas. Parece que actúan como déspotas nada ilustrados, caricaturas políticas de una oligarquía democrática. Ellos siempre ganan y de una forma u otra siempre tienen la razón y entienden el mensaje que les queremos dar, por mucho que ni nosotros lo sepamos.

Claro que, si calificamos al todo por aquellas partes que más salen en la prensa, podemos colocar etiquetas que no se corresponden con el trabajo diario de políticos, que nosotros desconocemos, pero quizá sean bien conocidos, ya no sólo por sus votantes, sino por el conjunto de vecinos. Y por este lado va el spot.

Mirado con psicología, ambas verdades pueden coexistir, pues en la vida misma conviven realidades que moralmente serían excluyentes. Ambas perspectivas están en la palabra “políticos”, aunque con diferentes pesos. ¿Cuál pesa más para ti? Pues seguro que no me equivoco mucho si digo que la mismo que a mí.

Pero, ¿hasta qué punto me apetece que una marca haga un lavado de cara a este colectivo? ¿Por qué no a los taxistas? ¿O los carniceros?

Por un lado, me parece una apuesta oportunista, en todos los sentidos de la palabra, que recoge un buen insight que pasea por las calles. Además, sin duda es valiente. A la hora de mantener una conversación, a todos nos han aconsejado evitar la política y la religión. Convención social que también actúa como máxima en el mundo publicitario… uy cuidado con qué asocias una marca. Así, es innegable que es una apuesta arriesgada en comunicación de marca. Me gusta la valentía, aún de refilón.

Por otro lado, no deja de ser una apuesta banal, fácil, en una situación que no está para muchas bromas. Está muy bien la idea de ese homenaje al político desconocido, pero si no van más allá con acciones reales que suban de escalafón para tocar la fibra de alguna manera a los gerifaltes, para mí será como ir de “social”, pero a modo chiste, gotas en el desierto.

Está genial que inciten a la reflexión de no juzgar al todo por la parte. Pero si no buscan también una reflexión que incite al cambio en la otra parte de este proceso de comunicación, los políticos, será una apuesta de postín. Por ejemplo, que hagan una campaña para que esos Pedro, Elena y Ramón, si tan buenos son y tanto hacen, encabecen las listas y renueven un poco el aire viciado político actual, que es como ver distintas series con los mismos protagonistas, cada vez menos creíbles. En este caso, quiero una propuesta valiente de verdad, un Aquarius que sepa a algo.

Sinceramente, creo que hay un cansancio generalizado tanto en el ciudadano como en el comprador… porque a fin de cuentas, somos los mismos.

Y a ti, ¿qué te parece? ¿entras o sales de la Era Aquarius?

Asturianos por Asturias

24 Abr

Léase el título de este post como extensible a gallegos por Galicia, gaditanos por Cádiz o ese lugar especial que se te viene a la cabeza, con su comunidad o provincia correspondiente.

Este post está dedicado a todos ellos que siguen en esos lugares más pequeños pero igualmente grandes. Quiero decir, que siguen allí más allá de nuestras vacaciones o los fines de semana que tenemos a bien pasar por ellos. Que lo viven y lo mantienen día a día tal cual nos encanta, como parte del ideario al que acudimos cuando estamos saturados de nuestra cotidianidad estresada, el destino de una huida no del todo deseada.

Antes de continuar, me gustaría aclarar que soy uno de esos madrileños sin pueblo ni otra denominación de origen, de esa que cuando vas te dicen que esto es lo mejor del mundo y que no hay otra igual.  Al no tener raíces en este aspecto, soy bastante permeable al valor de lo genuino lejos de las grandes metrópolis (aunque las haya más gargantuescas fuera de España).

En mi caso, mi espíritu se regocija y salta de alegría en tierras norteñas, más hacia el noroeste de nuestra península. Hay tierra que te acoge como si formaras parte de ella. En mi caso Galicia y Asturias se llevan la palma. Hay gente que se cree que soy de allí, de tanto que hablo y que voy.

Quizá por el post bovino anterior, esta semana me he acordado mucho de mi amigo Valen. Valen de Valentín. Valentín hijo de Valentín. Valentín, el gaiteru valiente. No lo digo yo, lo dice él en su propio email. Y está bien que lo diga.

Es muy tentador salir de la caja, ver mundo. Pero, ¿y si lo que uno quiere es quedarse con sus raíces? ¿Y si viajar no es lo que deseo? ¿Y si lo que quiero es sintonizar con la tierra y hacer crecer su tradición? ¿Y eso implica que no vas ver mundo?

Mi amigo Valen, gijonés de toda la vida, lo ha tenido siempre muy claro. Él es músico folk. Toca la gaita, la percusión e incluso un acordeón un tanto ridículo de lo chillón que es. Está en varios grupos y ha sido un digno embajador de su cultura en importantes festivales como Lorient. Incluso ha desfilado atronando por la gran manzana que es Nueva York en San Patricio. Además es profesor de música en varias escuelas y recientemente de un Ayuntamiento. Nada de a dedo, ganador de un concurso más importante que la Ruleta de la Fortuna. Y lo que le queda.

Los Beach Boys del Folk

Los Beach Boys del Folk

No voy a decir que es el más rico, pero desde luego sí es feliz y espero que lo sea aún más según le vayan acompañando los resultados de su trabajo. Valentín ha apostado por vivir su aventura un tanto cerquita. Y personalmente le agradezco todo ello, pues contribuye a que haya un poco menos de desbandada juvenil asturiana. Contribuye a que las cosas cambien manteniendo su espíritu acogedor. Cierto es que habrían de cambiar más cosas por allí, pero eso es otro tema. A veces innovar es reinventar las raíces dentro lo posible. Lo raro es que haya asturianos por Asturias, el éxodo de jóvenes es masivo y eso da que pensar en el futuro de nuestras regiones.

Hoy en día es fácil encender la tele y dejarse llevar por los programas tipo españoles o madrileños por el mundo. Estoy casi seguro que cada canal autonómico tendrá su propia versión del mismo. Con sus correspondientes escenas de vida, nuevas experiencias y diferentes grados de éxito, pero éxito al fin y al cabo. Y entonces apagas la tele, te quedas con el mando en la mano con mirada fija en un punto de la pared de tu casa, que ahora ves tremendamente pequeña y casi hasta con barrotes. La negrura de la pantalla se convierte en un espejo que refleja con exactitud la cara de tonto que se te queda por estar donde estás, por aguantar lo que aguantas.

Dan ganas de meterse en la televisión con lo puesto. Tan potente es el efecto que, tras un programa que hacía foco en Noruega, hubo tal avalancha de españoles yendo a vivir ese sueño que la propia embajada nórdica tuvo que pedir a las autoridades españolas que pusieran freno. Porque la mayoría acabaron en hospicios de caridad, castillos en el aire que se derrumbaron encima de muchos. Y eso duele.

Por eso, no te exilies. Viaja si es lo que quieres. Ve a por un sueño, no huyas a lo loco. Vale, huye, rompe tu parálisis. Pero con un plan que vaya más allá de hoy, mañana o dentro de un año. Evita actuar desde la desesperación. Apuesta por vivir más que sobrevivir, por mucho que a veces toque arremangarse. ¿Cómo quieres estar dentro de cinco años? ¿Y de diez? ¿Y veinte? Empezar a responder a este tipo de preguntas es vital para empezar a encaminarnos a ese horizonte y llegar a nuestro destino.

A veces la respuesta nos queda cerquita. A veces nos lleva al otro lado del mundo. Sin duda Valen tiene esto muy claro y le ha ayudado en su resolución cuanto le ha tocado apretar los dientes. Intento hacer memoria de las veces que le he oído quejarse y no me viene nada a la cabeza. Tiene su horizonte, cree en ello y ha sido muy proactivo para poder vivir de su sueño, con los sacrificios que conlleva.

Y tú, ¿conoces a alguien como Valen? ¿Estás viviendo tu aventura aquí o en el extranjero? ¿Qué sacas en claro de todo ello?

Hoy, hace un año

22 Ene

Hoy hace un año, don Manuel Fraga Iribarne decidió extinguirse, el gobierno se aprestaba a reformar los convenios sin acuerdo social, Trejo rescataba al Sporting a última hora y empezaba el año chino del dragón.

Incluso con titulares como estos, las noticias que más nos importan no suelen salir en los periódicos. El mío hubiera sido algo así como “Diego retoma su carrera tras la pausa por publicidad”.

Y es que hoy hace un año aparqué mi carrera publicitaria, dejé mi trabajo como creativo de multinacional para volver a mi vocación psicológica en formato emprendedor. No voy a entrar de lleno en los motivos que me empujaron a tomar esta decisión, sí diré que sentí la necesidad de que, ya puestos a trabajar jornadas maratonianas, fuera por algo realmente útil para las personas. Y para mí, por supuesto.

De alguna forma, el qué había dejado de importar para dejar al paso al cómo y al para qué. Dejé de ser un zombie publicitario…

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El caso es que hoy se cumple un año de estos primeros pasos y es una buena oportunidad de hacer balance. Pararse un momento a pensar viene bien para sacar conclusiones de lo que te sirvió y lo que no. Las tuyas propias, extrapolables o no al resto del mundo.

A bote pronto y todavía en el proceso puedo decir que las sensaciones son buenas. Es cierto que dinero de momento no hay mucho, pero ya tenía claro que mi éxito no se va a medir sólo por billetes morados. Y además, las perspectiva de futuros son interesantes.

Conclusiones propias después de este año en esto de la emprendeduría que me recuerdo a mí mismo cuando es menester, en un pequeño decálogo. Me gustaría compartirlas, también como ejercicio personal:

1.- Haz acopio de tus talentos. Hay veces que estás tan sumergido en un día a día tan patológico que te deja sin argumentos y llegas a creer que nada más vales para lo que estás haciendo. Y a duras penas. Más aún con esto de la crisis, puede haber un diálogo interior incapacitante que te mantiene anclado a esa zona de confort tan incómoda. Ay virgencita, que no sé hacer otra cosa, que me quede donde estoy. Pasar a la acción es bueno para empezar a ver la situación y a ti mismo de otro modo. ¡Da una oportunidad a la sorpresa!

2.- Dale un sentido a tu carrera. De todos los trabajos y empresas en los que has estado seguro que encuentras algo que fue bueno para ti. Quizá fuera la ilusión del principio o el contacto humano. Encuentra el hilo conductor de tu vida laboral y lo que te aporta para tirar de él. En mi caso, tanto la creatividad, la redacción publicitaria, la psicología y el coaching hablan de una cosa: comunicación. Y puedo desempeñar funciones relacionadas con la comunicación en muchos niveles, mi abanico de opciones se abrió mucho con esta perspectiva.

3.- Ten clara tu meta. Ya. Como si fuera tan fácil. No lo es, pero desde luego es necesario. Yo mismo hice un proceso de coaching y purgué ciertas actitudes, cargas emocionales y pensamientos limitantes a través de la inteligencia emocional. Eso me permitió conocerme más en profundidad, librarme de introyecciones que había hecho mías. Aunar las energías que me impulsaban a alejarme con las que me llevaban adonde realmente quería ir. Tómatelo como un lado práctico de la espiritualidad. Necesitarás estas energías más adelante.

4.- Pasa a la acción. Llevaba dos años sintiéndome un hombre gris, metido en un bucle rutinario en el que la queja no llevaba más que a más quejas. Me sentía pequeño y sin alternativas. Por pasar a la acción vale levantar la cabeza de los titulares y de los cuerpos de texto, empezar a ver alternativas, investigar, ver sensaciones. Y a actuar en base a ellas. En mi caso, opté por apuntarme a un master que me permitiera reconectarme con mi licenciatura en Psicología. Luego ya empecé a hablar con mucha gente y plantear opciones, de esas que dan miedo de lo interesantes que son.

5.- Cuenta con un plan A, B y C. Una vez tengas una base sólida y que tu 100% esté a punto y enfocado en la dirección correcta, busca más alternativas. Una opción es meter los huevos en la misma cesta, dos son un dilema… así que tres es un buen número. Prioriza y sigue recorriendo el abecedario. Yo ya voy por la D.

6.- Haz cuentas. Cabeza en las nubes y pies en la tierra. Al fin y al cabo hay que asumir riesgos y durante un tiempo los ingresos en caja serán fluctuantes en el mejor de los casos. Está bien ponerse una fecha para mantener la apuesta o no. Reorienta tus esfuerzos hacia la productividad a todos los niveles.

7.- Cambia la mentalidad. Esto cuesta. No basta con saber hacer algo bien. La gente no va a venir a paladas según pongas la web o abras las puertas. Hay que desarrollar mentalidad de emprendedor, ser capaz de crear tu propio empleo y venderlo.  Ir más allá de la idea o servicio.  Seguramente esto será de sobresaliente. Enhorabuena, ¡tienes 1/8 de tu empresa! Cierto, esto requiere un post entero. En un futuro.

8.- Colabora, haz alianzas. Es imposible saber de todo. Utiliza más que nunca la primera persona del plural e integra el yo dentro del nosotros. Llegaremos más lejos con alguien que nos puede abrir puertas. Hablar de lo que haces te reforzará y además te proporcionará un valioso feedback de lo que funciona y lo que no. Y cuando colabores, deja claras las condiciones desde un principio para evitar malentendidos y los “yo creí que…”

9.- Haz que las cosas pasen… y deja tiempo para que pasen. No tienes que dejar tu trabajo a la primera de cambio. Quizá puedas compatibilizarlo a base de esfuerzo (doy fe) y tomar la decisión cuando la cosa empiece a rodar. Invertir tiempo es tan importante como el dinero y tener en cuenta que a veces el corto plazo mata al largo plazo. Ten una base suficiente para no ahogarte a las primeras de cambio, y tomar decisiones casi sin aliento. No seas ni caracol ni kamikaze.

10.- Rodéate de gente que te apoye. Parece una tontería, pero los vampiros energéticos existen. Cuando te estás planteando dar un giro a tu carrera, uno de esos giros que conllevan riesgos, hay quien habla desde su miedo y lo proyecta sobre ti y tus esperanzas trabajadas. Como que te pinchan tu globo para que no vueles. Para evitar estas posibles influencias negativas, conéctate con gente emprendedora y verás que tu creatividad fluye, a la vez que tu energía.

Diré que esto último me dio alas y mucho que pensar. Cuando planteé la opción y lo que estaba pensando a mi círculo, en general todos me animaron, casi más contentos que yo. Con razón, ahora duermo mejor y he ganado unos buenos kilos (soy delgadín).

A un año vista, puedo decir que estoy bastante satisfecho con el proceso. El cambio se ha convertido en una constante y me gusta el concepto de buscavidas, con tantos aprendizajes diarios.

Me encanta lo que hago y eso se nota en todos los ámbitos de mi vida. Por supuesto que aspiro a una mayor estabilidad, pero no la considero incompatible con una forma más oxigenada de vivir.

Con esta libertad, puedo aportar mi granito de arena al cambio social y ser feliz, con vistas a un futuro personal sostenible.

Y tú, ¿tienes algún cambio en mente? ¿sabes a dónde dirigir tus pasos? ¿quieres compartir alguna experiencia emprendedora?

Me gusta el frío

15 Ene

Hoy tuve una sesión matutina de coaching meteorológico.

Era lo suficientemente temprano para que costara un extra de voluntad hablar de ciertas cosas. Lo suficientemente en punto para otro cigarrillo. Y ahí que bajamos a la calle con lo puesto, mi cliente, yo y la queja.

El lunes ya había pasado, así que fuimos a por el frío. Ése que nos hace temblar por dentro y convierte nuestros dientes en castañuelas desacompasadas. Ése que trae gripes y atascos en las carreteras, ése fantasma sin cadenas.

Ése que pasaba por allí y pagó los platos rotos de un mal inicio de semana de mi coachee. Y hasta aquí, ya vale.

Es bueno sintonizar con la queja, escuchar lo que nos tiene que decir… Y luego ir más allá de las palabras. Introducir matices, acotar.

A mí me gusta el frío. No pasar frío.  El frío da sentido a un montón de actividades que me encantan. El chocolate con churros, tomar el sol de invierno como una lagartija, dar una vuelta por un Retiro refrescante. Un cocido de esos que echan humo.  El crujir de la nieve, los gorros de lana. Entrar en calor en un pub acogedor con una buena pinta negra en la mano. Las llamas hipnóticas de la chimenea. La manta, la batamanta, buena compañía y una buena peli.

Me gusta el frío, aunque sólo sea para recordarme que soy un ser cálido.

No exijo al frío que deje de ser frío. Tampoco le pido que sea calor. Simplemente acepto sus dones y me abrigo para protegerme de aquellos aspectos que menos me gustan de él, para disfrutar al máximo. Porque no puedo cambiarlo, pero sí puedo cambiarme a mí mismo, lo que pienso y lo que hago.

Ser precisos, incluso en nuestros odios, nos permite dar una oportunidad a la sorpresa y tener una visión más amplia de la situación, acercarnos a soluciones impensables a priori. Ser algo más felices.

Hay mucha vida en el frío, sólo hay que saber aprovecharla, con un poquito de cariño, amplitud de miras e inteligencia emocional.

Y a ti, ¿te gusta el frío?

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