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¿Eres o estás?

12 Feb

El que otros idiomas tengan más vocabulario que el castellano no quita para que éste sea rico en matices. Quizá la diversidad cultural dentro de la misma península, amén de tierra allende haya contribuído a ello.

Siempre me hizo gracia la pelea perenne que tienen los guiris con el desglose del verbo “to be” en ser y estar. Sonrío cuando recuerdo a mi amiga Steffie decir “Tu pelo es largo” con un marcado acento holandés. También cuando mi ex americana decía cosas como “Diego está creativo en advertisement”.

Parece que incluso nuestros eruditos no dan un criterio claro para aplicar uno u otro y que sea válido para todos los casos. Casi hay más excepciones que reglas. (En este sentido es interesante http://www.wikilengua.org/index.php/ser/estar).

El caso es que esta confusión tiene su traducción en nuestro día a día. Para el post que me ocupa, me quedaré con la acepción:

Ser hace referencia al estado permanente. Es profundo.

Estar hace referencia a estado pasajero.

A pesar de que sobre el papel la diferencia entre ambos pueda estar clara, a menudo abusamos del “ser” para catalogar a las personas que nos rodean. Apenas nos basta un estar en una situación para rebautizar a alguien según nuestro juicio: es simpático, es alegre, es depresivo o es gilipollas.

El famoso mata a un perro y te llamarán mataperros. Extender el estar al ser.

Empezando porque hombre, no mates perros, en los foros de los expertos en estos temas, se dice, se comenta que bastan 7 segundos para etiquetar a una persona. 7 segundos para convertir a alguien en algo que no necesariamente es. Y que normalmente cuesta bastante más tiempo quitar, si es que alguna vez se quita. Hay etiquetas que son tatuajes, otras yunkes tobilleros. Y sin embargo, lo que creeamos que sea una persona, puede no ser lo que es en realidad. Normalmente somos mucho más de lo que mostramos.

Como ejemplo, aquí está un vídeo de lo que sería un robado (ficticio) una personalidad pública controvertida, en su propia casa: Mourinho. Me ha hecho gracia y me ha gustado porque estoy convencido de que la realidad de su ser tiene más que ver con lo que se intuye en el vídeo que con el personaje que vemos en los medios, y que él mismo tanto ha contribuido a construir. Este vídeo podría ser algo muy real:

 

Creo que alguna utilidad verá en el comportamiento altanero, soberbio y polémico que muestra Mou ante las multitudes… pero tengo la opinión de que podría obtener mejores resultados mostrando más su ser que su personaje, pero que se siente cómodo con esas etiquetas. O cree que le aportan algo que él mismo cree que no tiene, como forma de de avanzar en su carrera y hacer frente a cientos de miles de opiniones sobre él.

¿Tú qué crees? ¿Se te viene a la mente alguien que pueda aplicarse este cuento?

Es cierto que las etiquetas tienen su componente adaptativo, pero cuanto menos, merece la pena ser consciente de las que ponemos… a los demás y a nosotros mismos.

Hay etiquetas que nos impulsan, hay otras que pesan y nos lastran. Hay etiquetas tóxicas, aunque suenen “bien” o “mal”. Ser “brillante” puede hacer tanto daño como ser “egoísta”. Porque si se es, se es todo el tiempo. Siempre. En todas las ocasiones. Y cuando no, es una dolorosa excepción decepcionante o una excepción sospechosa de la que todos desconfían, respectivamente.

Desde la Inteligencia Emocional, las etiquetas bien utilizadas pueden contribuir a que una persona muestre algo que nadie, empezando por él mismo, le ha permitido mostrar. Mal gestionadas, podemos convertirnos en esclavos de las mismas.

Como coach y como persona, a mí me ayuda el saber que puedes estar mostrando cierto comportamiento en una situación determinada o en un contexto, quizá presa de una emoción mal llevada… pero en ningún modo eres así.

El tonto de la clase, el listo de la oficina, el amigo buenazo, el borde de turno, el chulo playa, el pivón, el cachitas, el hipster, la moderna, la creída de la camarera, el desastre del compi de piso… ¿Te has dado cuenta de qué etiquetas tienes? ¿Todas te gustan? ¿Las sientes tuyas? ¿Realmente definen quién eres? ¿O sólo cómo te comportas a veces? ¿Hasta qué punto te convierten en un arquetipo limitante o te hacen crecer?

Y sobre todo, ¿cuánto tiempo eres y cuánto tiempo estás?

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