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Aquarius, bebida oficial de los políticos

4 Jun

Ahora que parece que el Congreso va a dejar de subvencionar el alcohol de alta graduación, parece que los señores diputados ya tienen una bebida a la que aferrarse. Ahora que se acabó el gin tonic a precio de garrafón 2×1, ¿entrarán nuestros políticos en la Era Aquarius?

Y es que la marca sigue ahondando en su visión isotónica de la realidad en que vivimos para no perder la fe en el ser humano. Primero nos pregonaron su ideario a lo Rafael style, recientemente enarbolaron el apadrinamiento rural y ahora esto:

Ooooh sí, los políticos. ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Por mi parte, sensaciones agriamargas.

Claro, cuando uno escucha y piensa en políticos se nos vienen a la cabeza caras, a veces nombres y todo, muy distintos a los que se presentan en el spot. Son los que vemos todos los días en televisión, los que dan voz a titulares que nos exasperan y ponen a prueba nuestra inteligencia emocional.

Muchos tenemos la impresión de que los políticos están cada vez más desconectados de la realidad que crean e imponen, erigiéndose en portavoces de un pueblo que habla un lenguaje distinto y quiere otras cosas. Parece que actúan como déspotas nada ilustrados, caricaturas políticas de una oligarquía democrática. Ellos siempre ganan y de una forma u otra siempre tienen la razón y entienden el mensaje que les queremos dar, por mucho que ni nosotros lo sepamos.

Claro que, si calificamos al todo por aquellas partes que más salen en la prensa, podemos colocar etiquetas que no se corresponden con el trabajo diario de políticos, que nosotros desconocemos, pero quizá sean bien conocidos, ya no sólo por sus votantes, sino por el conjunto de vecinos. Y por este lado va el spot.

Mirado con psicología, ambas verdades pueden coexistir, pues en la vida misma conviven realidades que moralmente serían excluyentes. Ambas perspectivas están en la palabra “políticos”, aunque con diferentes pesos. ¿Cuál pesa más para ti? Pues seguro que no me equivoco mucho si digo que la mismo que a mí.

Pero, ¿hasta qué punto me apetece que una marca haga un lavado de cara a este colectivo? ¿Por qué no a los taxistas? ¿O los carniceros?

Por un lado, me parece una apuesta oportunista, en todos los sentidos de la palabra, que recoge un buen insight que pasea por las calles. Además, sin duda es valiente. A la hora de mantener una conversación, a todos nos han aconsejado evitar la política y la religión. Convención social que también actúa como máxima en el mundo publicitario… uy cuidado con qué asocias una marca. Así, es innegable que es una apuesta arriesgada en comunicación de marca. Me gusta la valentía, aún de refilón.

Por otro lado, no deja de ser una apuesta banal, fácil, en una situación que no está para muchas bromas. Está muy bien la idea de ese homenaje al político desconocido, pero si no van más allá con acciones reales que suban de escalafón para tocar la fibra de alguna manera a los gerifaltes, para mí será como ir de “social”, pero a modo chiste, gotas en el desierto.

Está genial que inciten a la reflexión de no juzgar al todo por la parte. Pero si no buscan también una reflexión que incite al cambio en la otra parte de este proceso de comunicación, los políticos, será una apuesta de postín. Por ejemplo, que hagan una campaña para que esos Pedro, Elena y Ramón, si tan buenos son y tanto hacen, encabecen las listas y renueven un poco el aire viciado político actual, que es como ver distintas series con los mismos protagonistas, cada vez menos creíbles. En este caso, quiero una propuesta valiente de verdad, un Aquarius que sepa a algo.

Sinceramente, creo que hay un cansancio generalizado tanto en el ciudadano como en el comprador… porque a fin de cuentas, somos los mismos.

Y a ti, ¿qué te parece? ¿entras o sales de la Era Aquarius?

Asturianos por Asturias

24 Abr

Léase el título de este post como extensible a gallegos por Galicia, gaditanos por Cádiz o ese lugar especial que se te viene a la cabeza, con su comunidad o provincia correspondiente.

Este post está dedicado a todos ellos que siguen en esos lugares más pequeños pero igualmente grandes. Quiero decir, que siguen allí más allá de nuestras vacaciones o los fines de semana que tenemos a bien pasar por ellos. Que lo viven y lo mantienen día a día tal cual nos encanta, como parte del ideario al que acudimos cuando estamos saturados de nuestra cotidianidad estresada, el destino de una huida no del todo deseada.

Antes de continuar, me gustaría aclarar que soy uno de esos madrileños sin pueblo ni otra denominación de origen, de esa que cuando vas te dicen que esto es lo mejor del mundo y que no hay otra igual.  Al no tener raíces en este aspecto, soy bastante permeable al valor de lo genuino lejos de las grandes metrópolis (aunque las haya más gargantuescas fuera de España).

En mi caso, mi espíritu se regocija y salta de alegría en tierras norteñas, más hacia el noroeste de nuestra península. Hay tierra que te acoge como si formaras parte de ella. En mi caso Galicia y Asturias se llevan la palma. Hay gente que se cree que soy de allí, de tanto que hablo y que voy.

Quizá por el post bovino anterior, esta semana me he acordado mucho de mi amigo Valen. Valen de Valentín. Valentín hijo de Valentín. Valentín, el gaiteru valiente. No lo digo yo, lo dice él en su propio email. Y está bien que lo diga.

Es muy tentador salir de la caja, ver mundo. Pero, ¿y si lo que uno quiere es quedarse con sus raíces? ¿Y si viajar no es lo que deseo? ¿Y si lo que quiero es sintonizar con la tierra y hacer crecer su tradición? ¿Y eso implica que no vas ver mundo?

Mi amigo Valen, gijonés de toda la vida, lo ha tenido siempre muy claro. Él es músico folk. Toca la gaita, la percusión e incluso un acordeón un tanto ridículo de lo chillón que es. Está en varios grupos y ha sido un digno embajador de su cultura en importantes festivales como Lorient. Incluso ha desfilado atronando por la gran manzana que es Nueva York en San Patricio. Además es profesor de música en varias escuelas y recientemente de un Ayuntamiento. Nada de a dedo, ganador de un concurso más importante que la Ruleta de la Fortuna. Y lo que le queda.

Los Beach Boys del Folk

Los Beach Boys del Folk

No voy a decir que es el más rico, pero desde luego sí es feliz y espero que lo sea aún más según le vayan acompañando los resultados de su trabajo. Valentín ha apostado por vivir su aventura un tanto cerquita. Y personalmente le agradezco todo ello, pues contribuye a que haya un poco menos de desbandada juvenil asturiana. Contribuye a que las cosas cambien manteniendo su espíritu acogedor. Cierto es que habrían de cambiar más cosas por allí, pero eso es otro tema. A veces innovar es reinventar las raíces dentro lo posible. Lo raro es que haya asturianos por Asturias, el éxodo de jóvenes es masivo y eso da que pensar en el futuro de nuestras regiones.

Hoy en día es fácil encender la tele y dejarse llevar por los programas tipo españoles o madrileños por el mundo. Estoy casi seguro que cada canal autonómico tendrá su propia versión del mismo. Con sus correspondientes escenas de vida, nuevas experiencias y diferentes grados de éxito, pero éxito al fin y al cabo. Y entonces apagas la tele, te quedas con el mando en la mano con mirada fija en un punto de la pared de tu casa, que ahora ves tremendamente pequeña y casi hasta con barrotes. La negrura de la pantalla se convierte en un espejo que refleja con exactitud la cara de tonto que se te queda por estar donde estás, por aguantar lo que aguantas.

Dan ganas de meterse en la televisión con lo puesto. Tan potente es el efecto que, tras un programa que hacía foco en Noruega, hubo tal avalancha de españoles yendo a vivir ese sueño que la propia embajada nórdica tuvo que pedir a las autoridades españolas que pusieran freno. Porque la mayoría acabaron en hospicios de caridad, castillos en el aire que se derrumbaron encima de muchos. Y eso duele.

Por eso, no te exilies. Viaja si es lo que quieres. Ve a por un sueño, no huyas a lo loco. Vale, huye, rompe tu parálisis. Pero con un plan que vaya más allá de hoy, mañana o dentro de un año. Evita actuar desde la desesperación. Apuesta por vivir más que sobrevivir, por mucho que a veces toque arremangarse. ¿Cómo quieres estar dentro de cinco años? ¿Y de diez? ¿Y veinte? Empezar a responder a este tipo de preguntas es vital para empezar a encaminarnos a ese horizonte y llegar a nuestro destino.

A veces la respuesta nos queda cerquita. A veces nos lleva al otro lado del mundo. Sin duda Valen tiene esto muy claro y le ha ayudado en su resolución cuanto le ha tocado apretar los dientes. Intento hacer memoria de las veces que le he oído quejarse y no me viene nada a la cabeza. Tiene su horizonte, cree en ello y ha sido muy proactivo para poder vivir de su sueño, con los sacrificios que conlleva.

Y tú, ¿conoces a alguien como Valen? ¿Estás viviendo tu aventura aquí o en el extranjero? ¿Qué sacas en claro de todo ello?

Quiero ser una vaca

17 Abr

Me encantan las pequeñas historias que dejan poso. Este finde de aprendizaje bidireccional y aún atónito por la brutalidad en Boston, unido al día a día de lo que ocurre en Oriente Medio y otras tantas partes del mundo, me hace reflexionar acerca de la naturaleza del ser humano.

A este respecto, mi amigo Víctor volvió a contar una anécdota curiosa. Un día iba en el coche con su mujer y los niños. En uno de esos instantes de paz en el que los pequeños se durmieron, se tomaron unos minutos de respiro para compartir el silencio y dejarse llevar por el horizonte, con las manos en el volante.

Circulaban por un paisaje campestre: cultivos, pastos de ganado, alguna casita aquí y allá… Y vacas. Después de un momento de contemplación bovina, su mujer hizo un alto en el silencio para expresar una de esas verdades rumiantes a primera vista, “qué aburrido es ser vaca”. Víctor retuvo el inmediato sí para encontrarse con un no. Un no que venía a decir que ser una vaca es maravilloso para una vaca. Para una vaca no es aburrido ser una vaca. Una vaca no se pregunta acerca de lo que sería ser una cosa u otra. Sencillamente es una vaca, con todo lo que significa en la plenitud de sus pastos. Vive su naturaleza en profundidad. Y ningún juicio humano puedo cambiar eso.

Y cuando nos la aplicamos esta aparente sencillez es complicada. Porque, ¿cuál es la naturaleza del ser humano? Me encantaría tener una respuesta. Atisbamos lo que es ser una vaca, un perro, un león. un tiburón… Humanizamos sus cualidades y a menudo nos las atribuimos según la ocasión para definirnos. Nos relajamos sabiéndonos con una teórica capacidad cognitiva superior a otros animales de la creación. Sea lo que sea esto.

Muchos filósofos y científicos se han preguntado acerca de nuestra esencia. En psicología, el coaching y la inteligencia emocional, distinguimos lo que es el ser de una persona de sus miedos, enfados y comportamientos, en general, mal gestionados. Que alejan a la persona de su verdadero potencial “ecológicamente” responsable. Hay aquí una presuposición de base en la que se reconoce el carácter positivo del ser humano. Aceptando sus luces y sus sombras, pero además aceptando nuestra responsabilidad para crear la realidad que queremos vivir. En la propia identidad participan tanto lo que somos como lo que queremos ser.

Podemos aceptar esto desde una postura neutra, que nos exime de la acción, o mojándonos de verdad por una de las caras de nuestra moneda. Tenemos el potencial de alcanzar la estrellas, pero nos conformamos con sobrevivir a las leyes que nosotros mismos hemos creado, en principio para protegernos de nosotros mismos.

No me valen argumentos en torno a “el mundo es así”. El mundo gira y nosotros nacemos, respiramos, nos alimentamos, dormimos… el resto lo hemos creado y contribuimos a mantenerlo así. Cada uno con su grado de poder y responsabilidad. Pero sin duda somos la especie que más libertad de acción disfruta y es una lástima ver cómo nos limitamos día a día, encorsetados por unas normas que nosotros mismos hemos creado y que cada vez siento más desnaturalizadas. ¿Será necesaria una invasión zombie para que despertemos?

Para mí, nuestro siguiente salto evolutivo irá más allá de lo meramente físico. Creo que será más a nivel cognitivo y cultural. Cuando seamos conscientes de cuál es la naturaleza del ser humano y la aceptemos, pasaremos a ser otra especie. Soñando en voz alta, me gustaría pensar que será un salto evolutivo que nos permitirá pensar, actuar y sentir más allá de odios que mutilan, leyes que esclavizan o industrias que destruyen.

En este aspecto, sí. Me gustaría ser como una vaca, vivir mi naturaleza en profundidad. En ello estamos.

Y tú, ¿cuál crees que es la auténtica naturaleza del ser humano?

Esto es la risa

29 Ene

Tengo la impresión de que vivimos en un mundo cada vez más serio. Lo veo cuando me conecto al facebook, en mis cada vez más reivindicativos e indignados contactos. Lo oigo en el otrora animado Sanedrín que era el vestuario del gimnasio. Y lo siento en mi propio cuerpo como un rígido corsé con el que a veces estoy más envarado sin darme cuenta.

En muchas ocasiones, la risa parece haber sido relegada a la ironía o al sarcasmo. Suele tener un regusto amargo o ácido. A veces incluso tiene un final teñido de tristeza. Como si reír fuera un acto de irresponsabilidad ciudadana o de insolidaridad. De no estar viviendo en el mundo que vivimos. “¡Con la que está cayendo!”. Como si no hubiera razones para ello. Personalmente, aquí tiro de coaching e inteligencia emocional.

Desde aquí reivindico el poder liberador de una risotada porque sí. Reír por el motivo más tonto, de haber alguno. Reír en público hasta parecer tonto. Porque se puede reír sin tomárselo a risa.

Desde aquí me propongo, como mínimo, sacarte una sonrisa. Sin contar nada gracioso y empezando por algo tan serio y que a menudo nos pone de mala leche, los políticos:

 

Reivindico la risotada espontánea, éstas que se contagian y le dan un giro a tu día. La risa es internacional y es un idioma en sí misma. Es compartir algo primigenio, capaz de hacernos cómplices de auténticos desconocidos.

Incluso en un entorno en el que solemos mirar al techo, mandar whatsapp que no dicen nada o redescubrir la puntera de nuestros zapatos. Y encima con unos tipos tan serios como son los alemanes:

 

Y es que hasta los franceses ríen:

 

Si has pinchado en los vídeos y a estas alturas no estás sonriendo, quizá estés pensando “vaya tontería, que me devuelvan mi tiempo”. Y a mí lo que me gustaría es devolverte eso otro, la sonrisa.

Entre otras cosas, la risa es una respuesta al estrés, tiene un componente adaptativo y es un buen mecanismo de inteligencia emocional. Cada vez que te ríes activas la válvula de escape de tu olla a presión. Relajas tus músculos y alivias la tensión física, con efectos que duran hasta 45 minutos. Es decir, al reírte ahorrarás una barbaridad en fisios y dormirás mejor.

Además, la risa estimula el sistema inmunológico, lo cual incrementará tu resistencia a enfermedades. También mejora el flujo sanguíneo, lo cual puede proteger contra ataques cardíacos y problemas cardiovasculares. Riéndote serás más productivo en todos los campos de tu vida y vivirás más.

Y, por supuesto, la risa provoca la liberación de las famosas endorfinas, esas sustancias químicas naturales del cuerpo que nos hacen sentir tan bien e incluso pueden llegar a aliviar nuestras dolencias. Así que riéndote, serás más feliz. Y harás a otros más felices.

Esto es la risa. Sin más. Sin sarcasmos ni ironías. No hay dobles sentidos ni aditivos ácidos en el titular. Hay razones para reír, aunque el mundo en que vivimos no nos haga gracia.

¿Cuándo fue la última vez que reíste así?

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